La película más influyente de la historia del cine

OSKAR BELATEGUI

Fernando Savater visitó una vez el edificio Bradbury en Los Ángeles, donde se rodó 'Blade Runner'. «Ridley Scott no se inventó nada», comprobó el filósofo. «El edificio está ahora en las mismas condiciones que en la película. Hay basura apilada a la entrada, vagabundos durmiendo en los rincones. Incluso juraría que la lluvia que cae tiene altos índices de radioactividad».

En 1982, pocos pudieron reconocer la trascendental importancia de un filme cuya influencia sobre el diseño, la arquitectura, la literatura, el cine y cómic posteriores no ha tenido parangón. Muchos se preguntan si, a la vista de su filmografía posterior, Scott dirigió 'Blade Runner' o fue el feliz resultado de una suma de talentos irrepetibles: el diseñador Syd Mead, el guionista David Peoples, el dibujante Moebius, el músico Vangelis...

El público de entonces esperaba una cinta de acción futurista en la línea de 'Star Wars', no una vívida y aterradora premonición de un futuro inmediato bajo la síntesis de tecnología avanzada y decadencia social.

'Blade Runner' se convirtió en piedra angular de un nuevo movimiento literario, el ciberpunk, y reanimó la carrera de Philip K. Dick. Su diseño de producción, densamente conceptualizado, marcó la estética de películas, anuncios, videoclips y series. ¿Cuántas veces hemos visto desde entonces interiores llenos de humo y cortantes haces de luz?

Los vehículos, viviendas, calles y bares no lucen asépticos, blanco NASA, como en el cine de ciencia ficción de hasta entonces. Se llegaron a diseñar y construir interruptores de la luz, tarjetas de crédito y paraguas con luz. Se anticiparon las pantallas planas de televisión, las fotografías digitales, la ingeniería genética, la 'interlingua' que hablan los protagonistas.

Un mundo de detritus culturales, donde lo atávico convive con la más avanzada tecnología.

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