Una oportuna fábula sobre los mitos de la maternidad

Charlize Theron, una madre de familia numerosa sin un momento libre.  /  LA RIOJA
Charlize Theron, una madre de familia numerosa sin un momento libre. / LA RIOJA

O. BELATEGUI

'Tully' llega oportunamente a los cines cuando el saludable debate sobre la maternidad y sus mitos viene produciéndose desde hace tiempo. Las 'malas madres' tienen por fin una película en la que verse reflejadas, que vuelve a unir a la guionista Diablo Cody y el director Jason Reitman y que cierra de alguna manera la trilogía sobre la madurez y el fracaso compuesta por 'Juno' y 'Young Adult'.

Charlize Theron, a la que es muy difícil ver gorda y fea pese a sus esfuerzos, da vida a una madre con tres hijas sumida en plena depresión postparto. La aparición de una niñera ideal (Mackenzie Davis, la Tully del título), pagada por el hermano rico, contribuirá a agudizar aún más la crisis de identidad de la protagonista, que ansía ser la madre y esposa perfecta.

'Tully', calificada por el Ministerio de Cultura como «especialmente recomendada para el fomento de la igualdad de género», debería llenar los cines de madres y padres enfrentados al espejo de sus miedos e inseguridades.

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