Algo más que una novela negra

ALONSO CHÁVARRI

Un periodista cuarentón recibe la visita de un falso compañero de estudios universitarios, quien, después de unas copas, de madrugada, le espeta a bocajarro: «Voy a matarte, pero no ahora sino en el plazo de un mes, mas quizá te salves si descubres por qué te mato». Así comienza la última y reciente novela del escritor Carlos Villar, titulada precisamente 'Descubre por qué te mato', editada por el Gobierno de Cantabria en la colección 'Estudio' y con la que el autor cántabro-riojano ha ganado, no hace mucho, el XX Premio de Novela Corta José María de Pereda.

No voy a descubrir ahora al escritor Carlos Villar, pues su trayectoria es bien conocida por todos, también por mí, que tuve la suerte, hace ya 20 años, de seleccionar su libro de relatos 'Hay cosas peores que la lluvia, para su publicación, como jurado de un premio para menores de 30 años, que entonces promovía la Consejería de Cultura. Carlos ha sido escritor de diversos géneros; además de relatos y de traducciones del inglés -especialmente de Evelyn Waugh, en quien es especialista-, ha publicado poesía: 'Más relinchos de luciérnagas', 'Nada personal' y 'Poeta en su tierra', y también novela: 'Calle Menor', 'Mientras ella sea clara' y 'Sólo yo me salvo'. Se caracteriza, además de por el buen uso del lenguaje y por su prosa solvente, por el carácter didáctico, especialmente de su poesía, y por la crítica social que realiza en sus novelas, crítica matizada con ironía y un cierto sarcasmo, que es seña de identidad del autor.

Con esta trayectoria, era de esperar que Carlos Villar nos presentara una buena novela; lo que yo no esperaba, y ha sido una agradable sorpresa, es que se trate de una excelente novela negra, pues esto es 'Descubre por qué te mato', una novela de misterio, intriga, crímenes... con todos los ingredientes del género negro, en el que el autor ha demostrado manejarse con mucha solvencia, desde un planteamiento inicial que agarra al lector, pasando por un desarrollo que mantiene la intriga, hasta un final sorprendente, tres de las patas en que se sostiene la mesa de la novela negra; la cuarta es el talento, que tampoco falta en esta obra. No obstante, el libro es algo más que una novela negra habitual, pues no se limita a agradar al lector sino que respeta los tradicionales cánones de las buenas novelas, haciéndolo con un lenguaje literario y cuidado, a la vez que sobrio y eficaz, sin abusar del diálogo, como suelen hacer los escritores comunes de novela negra, y haciendo pausas argumentales en las que introduce sus atinadas reflexiones y sus críticas sociales y, especialmente, su moderado desacuerdo con el sesgo que las nuevas tecnologías están dando a la forma de vida actual.

El gran hallazgo argumental es que el autor mezcla, en la investigación que el personaje principal, amenazado de muerte, lleva a cabo para intentar salvarse, sus problemas amorosos, muy reales y cotidianos, con su trabajo como periodista y con un caso de abusos sexuales, por los que fue condenado un profesor con cierta ligereza, lo cual remueve la conciencia del protagonista por haber echado leña al fuego como reportero. En resumen, estamos ante una gran novela de intriga, en la que el autor ha sabido llevar con maestría tanto la línea argumental como la literaria, que merecería tener un buen recorrido en las librerías, pues en su historial literario ya es un logro y para mí, sin duda, su mejor novela hasta la fecha. Enhorabuena al autor.

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