Un museo de mármol nos aguarda

Modernismo. Escultura de 1929 sobre la tumba de Eduardo Sésmilo/Juan Marín
Modernismo. Escultura de 1929 sobre la tumba de Eduardo Sésmilo / Juan Marín

Amigos de La Rioja visita el cementerio de Logroño el domingo para reivindicar su valor histórico-artístico y pedir su protección

Jonás Sainz | javier campos
JONÁS SAINZ | JAVIER CAMPOSLogroño

Sobre la tumba de Eduardo Díaz Sésmilo, fallecido el 11 de enero de 1927 a los diecinueve años, sigue llorando inconsolable el ángel blanco que su padre mandó esculpir para dejar testimonio de su dolor eterno. El Cementerio de Logroño guarda preciosas esculturas como esta de estilo modernista y otras muchas obras de arte funerario. Como un museo silencioso, aguarda que lo visitemos. Y tarde o temprano lo haremos.

Más allá del culto a los difuntos, los cementerios son también lugares monumentales. Varios de los españoles están incluidos en la Ruta Europea de Cementerios, reconocida por la Organización Mundial del Turismo como patrimonio histórico-artístico. Incluso existe la Asociación Europea de Cementerios, que distingue varios como 'singulares'. Entre los más monumentales destacan los de Poblenou (Barcelona), San Isidro (en Madrid), San José (Granada), Polloe (San Sebastián), Comillas (Cantabria), el General (Valencia), Derio (Bilbao), Monturque (Córdoba), Elche (Alicante), San Fernando (Sevilla) y Avilés (Asturias).

La visitaa

Quién
Amigos de La Rioja
Cuándo
Domingo 5, a las 11.30
Dónde
En la puerta princial de la Carretera de Navarra

El de Logroño, con casi doscientos años de antigüedad, no se encuentra entre ellos, pero también posee indudable interés histórico y artístico. Tampoco está incluido en el catálogo de edificios y elementos históricos, artísticos o ambientales a proteger del Plan General Municipal, pero Amigos de La Rioja quiere proponer que sea declarado bien de interés cultural (BIC) para poder conservarlo mejor. El próximo domingo (a partir de las 11.30 h.), aprovechando la limpieza y decoración de que es objeto por Todos los Santos, harán una visita guiada para reivindicarlo.

El Cementerio de Logroño fue creado en 1832 por iniciativa de Cayetano de Sierra, presbítero de Palacio, y ampliado por Luis Barrón entre 1884 y 1886 y por Fermín Álamo en 1910.Desde el punto de vista artístico, resulta «un espacio muy interesante, por la antigüedad de muchos de los enterramientos que se conservan en él, por el valor artístico de algunos panteones y tumbas y por la presencia de construcciones y esculturas realizadas por arquitectos y escultores de prestigio», según recogen Esther de Corta y Myriam Ferreira en un estudio publicado por el IER.

Estilísticamente hay una evolución clara: «Hasta mediados del siglo XX se puede apreciar un progresivo cambio desde el clasicismo hacia el modernismo pasando por el historicismo. El clasicismo, un estilo muy difundido por su serenidad grandiosa, utiliza motivos tomados del arte griego y romano, aunque también son frecuentes los obeliscos, procedentes del arte egipcio, por su tradición funeraria. El historicismo, por su parte, se basa en la imitación del arte gótico, aunque también se aprecian influencias del arte bizantino y el mudéjar».

También se observa la impronta del arte modernista, principalmente en algunas rejas y en bastantes de las esculturas que decoran las tumbas, en especial las que representan ángeles, de elegante disposición y formas delicadas.

Posteriormente, la iniciativa constructiva pasó a manos del Ayuntamiento de Logroño, lo cual hace que las nuevas construcciones se caractericen por su homogeneidad, aunque con gran influencia del arte racionalista y minimalista, que conlleva la eliminación de los motivos decorativos y un mayor interés por la calidad de los materiales.

Lugar escultórico

La decoración de las tumbas es muy variada, aunque predomina la escultura, que suele representar imágenes de tema religioso, como la vida de Cristo o de la Virgen, los santos o los ángeles, estos últimos, sin duda, los más representados. Además se encuentran a menudo esculturas que representan símbolos relacionados con el paso del tiempo y con la muerte, como búhos, relojes de arena alados, columnas truncadas o calaveras.

Otro elemento ornamental, con un gran interés desde el punto de vista artístico, son las rejas que protegen y decoran los enterramientos, que muestran una gran variedad de motivos y de estilos artísticos, desde la sencillez de líneas y la austeridad del clasicismo hasta la exuberancia y la imaginación de las rejas modernistas.

De todos los enterramientos, hay algunos de gran calidad artística y de artistas destacados. Entre estos últimos, algunas obras firmadas por arquitectos y escultores locales de prestigio, como Daniel González, Vicente Ochoa, Félix Reyes, Dalmati y Narvaiza, Agapito del Valle o Gerardo Cuadra. Y también la vistosa tumba de Fernando Gallego, ingeniero e inventor que construyó para su propia sepultura un impresionante alzado con reminiscencias del modernismo catalán y el arte egipcio.

Camposanto

'Me agrada un cementerio de muertos bien relleno...' dejaba escrito Espronceda en 'La desesperación'. El romanticismo hizo de los camposantos uno de sus escenarios más sugestivos y evocadores y ahora el 'necroturismo' o turismo de cementerios quiere recuperarlos para la nueva causa. Logroño, que no permanece ajeno a la tendencia, ya tuvo su particular intento de 'poner en valor' el suyo.

Un intento que quedó plasmado en forma de libro: 'El cementerio municipal de Logroño', de Esther de Corta y Myriam Ferreira. Hablar del cementerio es hablar de dos siglos de la historia de la capital, demasiado como para estar condenado al olvido. Y es que los cementerios, paradójicamente, no son el final de nada, sino el comienzo o, cuanto menos, parte del recorrido.

Entre estas agrupaciones de tumbas se encuentran además otros elementos de interés, como las dos capillas, una en el cementerio viejo, ya derruida, y otra en el límite de los cementerios nuevo y novísimo, las portadas de acceso a las distintas zonas del cementerio, seis en total, de las que cuatro tienen un mayor interés artístico, la escultura de la Cruz de los Caídos, dos elementos reaprovechados entre los sillares de la tapia (un escudo y una estela datados en el siglo XVI), o varias placas de azulejos realizadas por el alfarero talaverano Juan Ruiz de Luna.

Otro motivo de interés del cementerio es la presencia de personajes ilustres enterrados en él. Además de figuras de relieve en el ámbito nacional, como Amós Salvador Rodrigáñez o Martín Zurbano, en el cementerio descansan también personajes del mundo de las artes (los arquitectos Fermín Álamo y Agapito del Valle o los pintores Segundo Arce y Enrique Blanco Lac), las ciencias (el doctor Zubía o el ingeniero Fernando Gallego, 'el Ruso'), la aristocracia (los marqueses del Riscal, del Romeral o de Fuertegollano) o el comercio (Antonio Garrigosa o Martín Cárdenas).

En no poco casos las sepulturas se encuentran en muy mal estado de conservación, por lo que convendría considerar la propuesta de Amigos de La Rioja. A fin de cuentas, ni las tumbas son eternas sin el debido respeto.

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