La melancolía desde sus albores

ALONSO CHÁVARRI

La melancolía en su historia cultural' es el subtítulo del libro 'Oráculo de tristezas', escrito por David Pujante, catedrático de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada de la Universidad de Valladolid, y muy bien editado por Xoroy Edicions en su colección La Otra Psiquiatría, excelentemente dirigida por José María Álvarez y Fernando Colina

El profesor Pujante es un escritor de largo recorrido, erudito y estudioso de la literatura que, con cada libro, hace alguna valiosa aportación al género por el que se inclina su escritura. Así ocurre en esta última entrega, 'Oráculo de tristezas', en la que hace un recorrido por el pensamiento sobre la melancolía en la historia de Occidente, con una valiosa aportación sobre la melancolía en España, a partir del Renacimiento y el Barroco.

El autor me ha interesado desde sus inicios, hace más de treinta años, tanto en su poesía como en sus trabajos académicos; su obra poética la conforman los libros: 'La propia vida' (1986), 'Con el cuerpo del deseo' (1990), 'Estación marítima' (1996), 'La isla' (2002), 'Itinerario' (2003) y 'Animales despiertos' (2013); su obra académica: 'De lo literario a lo poético en Juan Ramón Jiménez' (1988), 'Mímesis y siglo XX' (1992), 'El hijo de la persuasión. Quintiliano y el Estatuto Retórico' (1996 y 1999), 'Un vino generoso' (1997), 'Manual de retórica' (2003), 'La escritura poética de Francisco Brines (2004) y 'Eros y tánatos en la cultura occidental' (2017). También ha sido traductor de Fernando Pessoa y August Von Platen y compilador de Luis Antonio de Villena.

Este libro, 'Oráculo de tristezas', arranca con la tradición clásica, analizando la melancolía en Heráclito y Demócrito, tanto desde la perspectiva anglosajona, con el clásico de Burton 'Anatomía de la melancolía', como estudiando las imágenes de los dos filósofos presocráticos, pintadas por Rubens, Velázquez, etc., como desde el ensayo de Montaigne, el poema de Argensola u otros.

Dedica algún capítulo a analizar el temperamento melancólico en Grecia y Roma, también a la relación entre el genio y el carácter melancólico, al pensamiento medieval sobre la melancolía y al sentimiento de tristeza barroco. Especialmente interesante es el capítulo que dedica a la melancolía en el siglo de oro español, donde nos deja la pregunta de si el carácter melancólico tuvo que ver con la grandeza literaria de aquellos dos siglos, desde Garcilaso, pasando por Fray Antonio de Guevara, hasta Quevedo y Góngora, o la Epístola moral a Fabio. Después analiza la relación entre el carácter melancólico español y el declive cultural de la España del Siglo XVIII, a través de las pinturas de Goya o de trabajos de Ortega y Gasset. Tras estudiar la melancolía romántica y los liberales españoles, con el ejemplo de Blanco White, llega al amor melancólico en Lorca y su concreción homosexual, para acabar con melancolía y enfermedad en la literatura y el arte del siglo XX, desde el poeta Leopoldo María Panero hasta el fotógrafo David Nebreda, en los que es difícil separar el genio creativo de la enfermedad.

Estamos ante un gran libro, de los que nos reconcilian con la escritura, en el que es difícil separar la historia de la psiquiatría, el ensayo de la creación, la pintura de la vida, pero todo se encuentra amalgamado por aquello que más ama el autor: la buena literatura.

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