Un itinerario turístico diseñado para conocer los lugares más clásicos -y también los no tan clásicos- del país más feliz, más limpio, más seguro, y más rico... del mundo

Vista del río Limago a su paso por Zurich. :: Pedro grifol
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Vista del río Limago a su paso por Zurich. :: Pedro grifol

La gran ruta suiza ESCAPADA POR

PEDRO GRIFOL DATA.

L encanto de la llamada La Gran Ruta de Suiza -Grand Tour (MySwitzerland.com/e-grandtour)-, no solo consiste en una ruta general que destaca los atractivos más notorios de Suiza (swiss.com), sino que también permite descubrir lugares muy recónditos de la geografía del país. Es cuestión de 'estudiar' el mapa de Suiza, informarnos en Internet o en alguna guía impresa -¡que las hay!- y seleccionar la etapa que más atractivos proponga al gusto de nuestras preferencias viajeras.

Suiza tiene un sistema (swisstravelsystem.com) que permite viajar ilimitadamente en toda la red de transporte público. Abarca tren, bus y barco, así como los transportes urbanos de las ciudades y la entrada a cerca de 450 museos de todo el país. La infraestructura ferroviaria suiza es de las mejores del mundo, lo comprobamos viajando en tren nuestra primera etapa: Zúrich-Basilea. Después, la opción elegida fue por carretera en coche de alquiler (europcar.ch), que siempre es una opción ventajosa porque los viajeros al volante sabemos que las carreteras secundarias permiten descubrir enclaves de gran belleza.

Seleccionamos un itinerario a sabiendas de que diez días podía ser poco tiempo... pero así lo decidimos al comprar los billetes de avión. Nos propusimos el recorrido Zúrich-Ginebra en tramos largos y cortos, según se nos diera el ánimo por descubrir lugares. Durante los dos primeros días nos entregamos a la amplísima oferta turística de nuestro punto de partida, Zúrich (zuerich.com). Andando, y con los ojos puestos en los escaparates de la Bahnhofstrasse, la avenida que constituye el epicentro comercial de la ciudad, nuestra atención se iba centrando en descubrir lo novedoso del paseo, que podía ir desde un reloj (que solamente hemos visto en las revistas) hasta un apetecible bombón. Como anécdota curiosa, lo que nos extrañaba era la mínima presencia de logos de los bancos que gestionan los bienes privados de todo el planeta. Además, y por si no lo sabe, en toda la ciudad no existe ninguna presencia visible de entidad bancaria que no sea suiza. En Zúrich, las oficinas de las entidades bancarias extranjeras están en los pisos (como las galerías de arte exclusivas). Todo un detalle de privacidad. Como el dinero era un asunto que flotaba en el ambiente, decidimos dedicar una mañana a visitar algunos museos relacionados con el tema... como el Money Museum (moneymuseum.com), donde no solo se exhiben los artilugios para acuñar monedas, sino que se explican conceptos como ¿Qué es el secreto bancario? Instructiva visita aleccionadora.

Lausana y Ginebra están bañadas por le lego Lemán, el más conocido del país Basilea, con sus 40 museos, ostenta merecidamente el título de 'ciudad del arte'

Si Zúrich mueve la economía de medio mundo; el fútbol, removiendo millonarias sumas de dinero, mueve a las masas del planeta Tierra. La sede principal de la FIFA se estableció en esta capital en 1932, pero hasta 2016 no tuvo un santuario al que peregrinar. Ahora, sea aficionado al deporte rey o no, el FIFA World (fifamuseum.com) es otro motivo para visitar la ciudad. La entrada cuesta 25 euros, curiosamente lo mismo que cuesta visitar el Museo del Real Madrid o del Barça.

Al nordeste del país, a orillas del Rin y pegada a la frontera de Francia y Alemania, se encuentra 'la ciudad del arte', merecido honor que ostenta Basilea (basel.com). Cuenta con más de 40 museos, de entre los que destacan el Kunstmuseum (kunstmuseumbasel.ch) que alberga los llamados '10 picassos fundamentales' (expuestos en el Museo del Prado de Madrid en 2015); la Fundación Beyeler (fondationbeyeler.ch), que exhibe de forma rotativa la súper colección del matrimonio Beyeler en un espectacular edificio de una sola planta y fundido con la naturaleza; y el Museo de Jean Tinguely (tinguely.ch), maestro de la escultura en hierro y famoso por sus esculturas mecánicas construidas a partir del reciclaje de todo tipo de materiales.

Después de la visita a Basilea, continuamos el Grand Tour por carretera. Primer tramo de la ruta (105 km.) con parada y fonda en La Chaux-de-Fonds (chaux-de-fons.ch), una ciudad famosa por tres razones: por ser donde el arquitecto Le Corbusier -que era suizo y no francés- construyó la famosa Maison Blanche (maisonblanche.ch); por ser el centro de la industria relojera mundial y sede de las firmas más prestigiosas (TAGHeuer, Cartier, Rolex...); y porque allí nació, el día de Navidad de 1878, hijo precisamente de un relojero, Louis Joseph Chevrolet, que un afortunado día mientras reparaba un triciclo a vapor propiedad de un turista estadounidense, que era nada más y nada menos que el multimillonario Vanderbilt, el dedo del destino se fijó en él: "¡En América tenemos trabajo para ti!"... Y la historia de Mr. Chevrolet en los estados Unidos continuó como ya sabemos.

La región tiene pueblos pintorescos y densos bosques que llegan a las orillas del lago Neuchâtel y a los que prácticamente solo se puede llegar con botas de senderismo. Además tiene fama de misteriosa, no en vano es la cuna del 'hada verde', es decir: la absenta, el mítico destilado elaborado con ajenjo cultivado en el valle -Val de Travers- que vivió en la clandestinidad desde 1910 hasta 2005, y que tiene su feudo La Maison de L'Absinthe (maison-absinthe.ch) de Môtiers. Poco tiempo para probarlo y bien que hicimos, porque sus efectos son mágicos.

Proseguimos 30 kilómetros dirección sur hasta la capital del cantón, Neuchâtel, situada en un agradable enclave, rodeada por laderas tapizadas de viñedos, y volcada al lago homónimo. Recomendable apuntarse al tour guiado por la ciudad à la Belle Époque (neuchatelbelle-epoque.ch), que nos descubre lugares que en un simple paseo por nuestra cuenta nunca hubiéramos descubierto.

A 38 Km., también dirección sur, se encuentra la playa lacustre de Yverdon-Les-Bains (yverdonlesbainsregion.ch), otra localidad de especial interés para pasar al menos una noche. Tiene un peculiar museo llamado La Maison d'Ailleurs (ailleurs.ch), dedicado a la ciencia ficción y los mundos utópicos. Y cuenta con una sala dedicada a H. R. Giger, el creador del monstruo de Alien.

El Lago Lemán es el más conocido del país, así que no podíamos despedirnos Grand Tour sin ver las dos ciudades más conocidas y bañadas por sus aguas: Lausana y Ginebra, que como es de suponer merecen capítulos más extensos, pero de las que ya tenemos el recuerdo de haber visitado alguna de sus maravillas en tan solo un día.

Con la satisfacción de haber conocido un poco más de cerca una parte importante de uno de los países que teníamos pendientes en la agenda y después de conducir aproximadamente 250 kilómetros entregamos coche en el aeropuerto de Ginebra para tomar el vuelo de regreso a España. No tardamos mucho en llegar a la conclusión de que, efectivamente, algunos tópicos se cumplen: Suiza puede presumir de país limpio, seguro y con calidad vida... Ah!.. ¡Y caro!

Para comprobar cuán felices son sus habitantes...nos faltó tiempo. Volveremos.

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