Tiene una hora para salir de aquí

En una bodega. Bodegas Alvia acoge una sala de escape para grupos de hasta 20 personas. :: /Juan Marín
En una bodega. Bodegas Alvia acoge una sala de escape para grupos de hasta 20 personas. :: / Juan Marín

Seis ‘salas de escape’ en La Rioja desafían a los participantes con una cadena de acertijos que deben resolver en sesenta minutos

MARÍA SOBRINO

Enciérrese en una habitación por diversión. No ha leído mal, ésta es la idea clave de la última actividad que ha triunfado en España y está multiplicando su oferta en La Rioja con una progresión que ya querría para sí el negocio más exitoso. El concepto es mucho menos extravagante de lo que se imagina -y bastante más atrayente-. Siga leyendo, y le prometemos que para cuando llegue al último párrafo le habrá picado el gusanillo de la curiosidad.

Las 'escape rooms' o salas de escape son, en esencia, un desafío a la lógica, la inteligencia y el trabajo en equipo en un periodo de tiempo concreto, que suele limitarse a 60 minutos. Tras sus muros se oculta una historia y un misterio que los participantes deben resolver uniendo esfuerzos y sin dejarse llevar por los nervios, algo más complicado de lo que parece cuando la carrera entre acertijos está marcada por el inexorable 'tic tac' del reloj. El éxito les abrirá la puerta que se ha cerrado tras ellos al comenzar el reto, el fracaso les dejará encerrados para siempre... o hasta que llegue el siguiente grupo.

Esta nueva oferta de entretenimiento llegó hace menos de una década a un mercado español en el que todo parecía inventado, pero su presencia era prácticamente anecdótica hasta hace un par de años. En noviembre de 2015, nadie en La Rioja había oído hablar de las salas de escape. Hoy, hay seis abiertas en Logroño, que registran llenos cada fin de semana, se acaba de estrenar un nuevo desafío para grupos grandes y se habla de la aparición de una nueva en los próximos meses. ¿Qué ha ocurrido para que la idea de encerrarse en una habitación a resolver acertijos tenga tantos seguidores? ¿Cuál es el secreto del éxito de las salas de escape?

Las reservas rondan los 50 euros, que se dividen entre las personas que asisten

La dinámica de la actividad saca a la luz la personalidad de cada participante

Ser el protagonista

Tahití Lorenzo y David Llorca son los primeros dueños de una sala de escape en La Rioja, 'La orden del vino', situada en un piso de la calle Bretón y que enfrenta a los participantes a una antigua comunidad secreta que, como no podía ser de otra forma, gira en torno al vino. Para ellos, enfrentarse a un desafío se une al factor sorpresa, la tensión de la cuenta atrás y la posibilidad de acudir con familia, amigos o pareja para explicar la más que aceptación de este tipo de entretenimiento.

La singularidad viene también con el cambio de perspectiva que ofrecen las salas. Una vez dentro, no hay más protagonista que el grupo que está participando -por norma, se suele aceptar entre 2 y 5 personas al mismo tiempo- y el juego no avanzará si ellos no lo hacen. «Hay una historia, pero la vas creando tú», asegura Llorca, que resalta que un punto clave del éxito del juego es que pone a cada uno «dentro de la acción». En la sociedad de las tecnologías, las salas de escape recuerdan que no hay mejor realidad aumentada que la auténtica.

Las habitaciones esconden pistas en los lugares más insospechados. El objetivo de otra de las salas es resolver un robo. Fotos superior e izquierda: Juan Marín. Foto derecha: Fuga exprés

El resultado, en palabras de los responsables, es más que satisfactorio. Pocas propuestas pueden alardear de cosechar elogios entre un público tan variado. La razón es, quizá, que los creadores de las salas de escape conocen perfectamente qué se siente al entrar por primera vez en una de ellas. Porque el gusanillo por estos desafíos les picó primero a ellos y es la principal causa para que se decidieran a crear una. Lo cuenta Tahití Lorenzo, que pasó de regentar una lencería a sumergirse de lleno en siete meses de trabajo que dieron como resultado 'La orden del vino', y lo confirma Roberto Lázaro, que abrió su propia sala, 'Fuga Exprés', apenas unos meses después. Ambos probaron la experiencia en ciudades cercanas y se contagiaron de la adicción a estos desafíos.

Un nuevo turismo

No fueron los únicos. La fiebre de las 'escape rooms' no se circunscribe a una sola región. Muy al contrario, desde ambas salas logroñesas confirman la aparición de un nuevo turismo derivado de esta oferta. «Hay gente que viene y me cuenta que en un fin de semana han reservado en las 6 salas de La Rioja», asegura Lázaro. Las reservas rondan los 50 euros tanto en entre semana como en los días festivos, pero el precio se divide entre las personas que asistan. Entre los propietarios, tan convencidos están de que la experiencia gusta que ninguno piensa en el otro como competencia. «Cuando sale un grupo, le recomendamos el resto de opciones», cuentan los responsables de 'La orden del vino'. «Vemos muchos casos de personas que deciden dónde ir de viaje según en qué salas quieren jugar. La ciudad se convierte en algo secundario». Los horarios facilitan esta tendencia, ya que los juegos suelen ofertarse mañana y tarde y no sólo durante el fin de semana.

El turismo en torno a estas actividades ha favorecido la aparición de rutas a lo largo de la geografía española. Se trata de agrupaciones de salas que expiden un 'pasaporte' en blanco que sólo se completará con los sellos que certifican que se han resuelto los acertijos de las salas incluidas en esa ruta. En España, estos recorridos suelen agrupar a negocios de la misma comunidad, pero existe una excepción: la ruta Nortescapes. Con su propuesta actualmente agotada y pendiente de renovarse, en su pasaporte conviven salas de Cantabria, País Vasco, Navarra y La Rioja.

Psicología al descubierto

Este negocio emergente no consiste sólo en desvelar los secretos encerrados en cada historia. La propia dinámica de la actividad saca a la luz otros más personales y en algún caso, más sorprendentes. Inmersos en la resolución de pruebas y acertijos sólo a través de la mente -la fuerza física nunca es necesaria-, los miembros de cada grupo desvelan su tipo de personalidad «en los primeros cinco minutos de juego», según David Llorca. «Enseguida puede verse quién es el organizador, quién lleva la iniciativa o quién investiga pero es más callado», añade Tahití Lorenzo. El trabajo en equipo es fundamental para resolver el enigma, «y la comunicación, lo más importante», por experiencia de Roberto Lázaro.

Ninguno de estos factores ha pasado desapercibido para algunas empresas, que ven en el juego una oportunidad perfecta para fomentar el espíritu de equipo e incluso, en algunos casos, para identificar roles en los procesos de selección de personal. Pero fuera del horario laboral, las salas de escape siguen ganando adeptos mientras se yerguen como alternativas de ocio sin límite de edad. Cerrada la puerta, lo que cuenta es la observación, la perspicacia y la capacidad para organizarse a través de una cadena de acertijos que desafían a la lógica. No se pongan nerviosos, cada minuto cuenta.

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