Goya contra la guerra

Nº 1 ‘Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer’. Estampa introductoria de la serie ‘Desastres de la guerra’. Goya recurre en ella a un personaje alegórico, un miserable doliente, para reflejar la indefensión del pueblo español, abandonado por sus gobernantes ante los invasores, y los negros nubarrones poblados de monstruos que se ciernen sobre él. /
Nº 1 ‘Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer’. Estampa introductoria de la serie ‘Desastres de la guerra’. Goya recurre en ella a un personaje alegórico, un miserable doliente, para reflejar la indefensión del pueblo español, abandonado por sus gobernantes ante los invasores, y los negros nubarrones poblados de monstruos que se ciernen sobre él.

Ibercaja expone en Logroño la serie de grabados los ‘Desastres’, obra maestra del genio aragonés y crónica antibelicista

Jonás Sainz
JONÁS SAINZ

Como si fueran tres los jinetes del Apocalipsis español, la guerra, el hambre y el secular desastre nacional, Goya compuso en sus 'Desastres de la guerra' una sinfonía gráfica del horror en tres movimientos. Lejos de ensalzar propagandísticamente el patriotismo frente al invasor imperial durante la Guerra de la Independencia, el genial artista aragonés hizo de su trabajo una personal crónica de la violencia extensible a cualquier conflicto bélico y una crítica sociopolítica contra el abuso de poder, la ignorancia y la falta de libertades. Esta célebre colección de grabados realizada entre 1810 y 1814, solo editada tras la muerte del autor debido a su incorrección política, se expone actualmente en Logroño de la mano de Ibercaja. Una obra maestra de la ilustración, en los dos sentidos del término: el de grabador magistral y el librepensador.

La guerra en imágenes

Al comienzo de la guerra, Francisco de Goya (Fuendetodos, 1746-Burdeos, 1828), sexagenario en Madrid y ya afamado pintor de la corte de Carlos IV, recibió del general Palafox la petición de viajar a Zaragoza para conocer personalmente y reproducir el sitio de la ciudad, asediada por el ejército de Bonaparte. Allí, en su tierra natal, el artista fue testigo directo de la contienda, pero, al contrario de la propoganda nacionalista que desempeñaron otros autores y que seguramente se esperaba también de él, optó por contar los hechos desde su propio punto de vista, sin diferenciar la crueldad de uno u otro bando.

Datos

Dónde
Sala de exposiciones ibercaja-la rioja
Cuándo
Hasta el 25 de julio
Horario
De lunes a sábado, de 18.30 a 21 h (entrada libre).
Datos
Comisaria Magdalena Lasala. Organiza Ibercaja Obra Social

La serie completa 'Desastres de la guerra' se compone de ochenta y dos grabados, si bien esta exposición corresponde a la primera edición (realizada por la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en 1863), con ochenta estampas (otras dos más aparecerían en ediciones posteriores). Inicialmente pudo tener el propósito de constituir un álbum patriótico, de acuerdo con la petición de Palafox, pero, conforme adelantaba su trabajo Goya ampliaría su enfoque y su temática.

Aparte de la primera estampa introductoria -'Tristes presentimientos de lo que ha de acontecer', una alegoría del negro destino que se cierne sobre el desamparado pueblo español-, en la primera parte de la serie (estampas 2 a 47) el tema se centra en la guerra propiamente dicha, con escenas de gran violencia, en muchas de las cuales no es posible identificar a qué bando pertenecen los autores de los horrores ni las víctimas.

La segunda parte (estampas 48 a 64) se centra en el hambre mortal, quizás la que Goya presenció en el sitio de Zaragoza de 1808 o la que vivió en el misérrimo Madrid de 1811 y 1812; en cualquier caso, igualmente consecuencia de la guerra. Y en la tercera y última parte, llamada 'Caprichos enfáticos' (estampas 65 a 80 y las posteriores 81 y 82), Goya critica mediante alegorías, pero muy abiertamente, la marcha atrás en las libertades y el retorno al absolutismo tras el regreso del felón Fernando VII.

Violenta modernidad

Magdalena Lasala, comisaria de la exposición, destaca «la modernidad Goya»: «Nunca hasta entonces la guerra y sus consecuencias habían sido retratadas con tanta crudeza -explica-. Jamás un artista hasta entonces había narrado de forma tan precisa la brutalidad, el exceso, la arbitrariedad... en suma, lo que significa la guerra y sus efectos. Goya se convirtió de esta forma en cronista y reportero gráfico del desastre. Hoy sabemos que la intención del pintor no era solamente denunciar una guerra concreta; su denuncia trascendía el hecho histórico del que había sido testigo excepcional e invita a una reflexión general sobre la violencia sin medida y sin sentido, fuera del tiempo y de las circunstancias».

Además, la crítica contra el régimen fernandino, contra el clero y, por extensión, contra una sociedad que gritaba '!' es otra prueba de esa modernidad e incluso del premonitorio pesimismo nacional de Goya.

Guerra, hambre, abusos y, sobre todo, la muerte cabalgando sobre el pueblo anónimo, verdadera víctima del desastre. A Goya, un ilustrado al que muchos tachaban de afrancesado, le dolía España.

No es de extrañar que guardara aquellos cobres en una caja en la Quinta del Sordo y así quedaran hasta años después de su muerte.

Hoy siguen siendo también nuestros .

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