La gallina de los huevos de oro

Las naves equipan cartas para mejorar sus características.
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Las naves equipan cartas para mejorar sus características.

JUAN A. SALAZAR

Cada vez más títulos, en diferentes plataformas, incluyen diferentes opciones de pagos en dinero real para progresar, mejorar o personalizar la experiencia del jugador. Este modelo de negocio era habitual, hasta hace poco, en juegos ofrecidos en redes sociales como Facebook y, más recientemente, en teléfonos móviles y tabletas, masivamente conectados a Apple Store para Apple y a Play Store para Android.

Sin embargo, la traslación de este modelo de negocio a videojuegos no gratuitos y que, además, pueden suponer unos desembolsos (y unos beneficios) muy significativos está chirriando, y de qué manera, entre los usuarios y la audiencia en general. El principal reclamo para conseguir estos micropagos suele estar relacionado con la obtención de cajas o sobres de recompensas y con la creación de un sistema de progresión en el juego basado en cambiar tiempo por dinero para disfrutar cuanto antes de la mejor experiencia posible. Asimismo, la introducción de un espacio multijugador donde poder observar o medirte a otros usuarios también ayuda a la decisión del desembolso.

Las ramificaciones de un tema como éste son amplísimas y, por ejemplo, son recurrentes los casos de menores que gastan considerables sumas, supuestamente de forma inconsciente, como, por ejemplo, un niño alicantino que gastó 100.000 euros a través de su cuenta de Youtube en anuncios en Google, o el caso de un niño de 14 años de Cork (Irlanda) que se gastó todos los ahorros de su madre (que le compró el juego vía descarga online, vinculado a su tarjeta de crédito y después de afirmar haber leído todos los términos y condiciones) al invertir en el modo de juego 'Ultimate Team' de FIFA 18.

Obviamente, las compañías se preocupan muy mucho de cuidarse ante este tipo de situaciones, pero también es verdad que estos casos, entre los miles de millones de personas conectadas a Internet y entre el mucho más reducido número de jugadores, son muy muy aislados. Así que las recomendaciones tienen que ser siempre leer (¡leer!) la letra pequeña y la no tan pequeña y, cómo no, ser responsables de la conducta online de los menores a nuestro cargo. Y esto incluye, desde hace un tiempo, a los videojuegos en cualquier tipo de plataforma.

¿Y la ley?

Respecto a este tipo de micropagos online se han pronunciado bien pocas administraciones en el mundo. Aunque las comisiones de juego de algunos países como Bélgica y Reino Unido han tratado el tema, sólo se ha hecho público un documento firmado por Tim Miller, director de la Comisión de Juego de Reino Unido, en el que se afirma trabajar para regular «cualquier tipo de elemento que obtenga valor monetario fuera del videojuego».

¿Y los esports?

Las competiciones de videojuegos que tanta popularidad están alcanzando hasta la fecha están pendientes de la propia regulación de su actividad más pronto que tarde, pero también de la regulación de estas cajas de recompensas y micropagos que pueden tener conexiones con la industria en sí.

Por no hablar, lógicamente, de las criptomonedas (Bitcoin, Lithcoin, Ethereum...) o de las apuestas virtuales incluidas las deportivas.

El caso de Star Wars Battlefront 2

El título de Electronic Arts, asociada con Disney y Lucasfilm, ha resultado el caso más reciente y popular hasta la fecha. En su versión beta* incluía posibilidades de micropagos que casi convertían su modo multijugador en un 'pay to win' (pagar para ganar). Un usuario calculó aproximadamente que para desbloquear todo el contenido ofrecido en Battlefront 2 había que invertir o 4.500 horas o 2.100 euros.

El rechazo y la presión de los usuarios obligaron a Electronic Arts a eliminar los micropagos masivos a mediados de noviembre en la versión definitiva del título, aunque han aclarado que todavía estudian la mejor manera de incorporarlos en el futuro. La presión de Disney y Lucasfilm también ayudó a EA a tomar esta decisión, sobre todo después de que el político Chris Lee de la Cámara de Representantes de Hawai indicara que Battlefront 2 no es más que «un casino temático de Star Wars, diseñado así para atraer a los jugadores a gastar dinero. Es una trampa».

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