Los directores de 'Intocable' se van de boda

Los directores de 'Intocable' se van de boda

Hace siete años una película francesa clausuró la sección oficial del Festival de San Sebastián. 'Intocable' se inspiraba en Philippe Pozzo di Borgo, el dueño del champán Pommery, que a los 42 años quedó tetrapléjico tras un accidente de parapente. Rozó los 300 millones de euros de recaudación y es la cinta de habla no inglesa más taquillera de todos los tiempos. La nueva película de sus directores, Olivier Nakache y Eric Toledano, es 'C'est la vie!' y en ella nos sumergen casi en tiempo real en una caótica boda que se celebra en un palacio. Sus protagonistas no son los novios, sino los organizadores de la fiesta. El filme pasa a un ritmo febril de las cuitas del jefe de la empresa encargada de montar el bodorrio a las peripecias de sus desastrosos empleados. Nakache y Toledano quieren imitar al Robert Altman de las comedias corales, al de la demoledora 'Un día de boda', pero la sátira no les sale. El humor es chusco y el ritmo de vodevil, agotador. Suena a ya vista. Sin embargo, el éxito en taquilla está asegurado dada la vocación comercial de una cinta que extrañó ver en la sección oficial de San Sebastián dada su pobreza cinematográfica. Si en 'Intocable' la multiculturalidad estaba representada por el personaje del cuidador (Omar Sy), de nuevo la diversidad racial está representada por negros y paquistaníes. «El casting es un reflejo de la sociedad francesa», apuntan los directores. 'C'est la vie!' sirve para echar unas risas a costa de nuestras miserias, amplificadas siempre en un día de boda.

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