«Defiendo lo que defino como mi libertad expresiva»

El cantaor Arcángel, en un concierto en Riojafórum en el 2014. :: / JUSTO RODRÍGUEZ
El cantaor Arcángel, en un concierto en Riojafórum en el 2014. :: / JUSTO RODRÍGUEZ
Arcángel | Cantaor

El cantaor de Huelva presenta hoy 'Al este del cante' con las 'Voces Búlgaras', a partir de las 19,30 horas en el Teatro Bretón

PABLO GARCÍA MANCHA LOGROÑO.

Francisco José Arcángel se ha convertido en una de las voces y personalidades más importantes y decisivas del flamenco contemporáneo, un cantaor que ha marcado un sendero de búsqueda y que regresa a Logroño con la obra 'Al este del cante', con la compañía de las voces búlgaras: «Es un intento de diálogo natural de la música flamenca con otro lenguaje que aparentemente está muy lejano del cante flamenco pero en el que veo también sensaciones que van de la mano. En el fondo hay una musicalidad y unas formas que hacen que ambas expresiones broten con una asombrosa belleza», explica un cantaor que vendrá acompañado por el coro 'Laletata', que es un grupo formado por María Alexandrova, Radostina Stefanova, Biserka Pilarska, Boriana Vasileva, Ivelina Dimova, Tatiana Valkanova, Adela Markovska, Monica Bozhichkova y Denislav Alexiev; la percusión de Agustín Diassera y el tocaor Dani de Morón, que acaba de lanzar al mercado un magistral disco de acompañamiento flamenco con varias de las voces más destacadas del cante. Un elenco de lujo que tiene programada el inicio de su actuación a las 19.30 horas en el Teatro Bretón

-La última vez que estuvo en Logroño lo hizo con la música barroca y la Academia del Piaccere. ¿Siempre anda indagando nuevas aventuras musicales?

-Son cosas muy distintas. Con Fahmi Alqhai en las 'Idas y las vueltas' yo me acomodaba por decirlo así a una música que ya estaba hecha, una música con sus estructuras muy marcadas y definidas. Ahora, en este trabajo lo que hago es partir de cero. Yo he compuesto toda la música con la base de mi disco 'Quijote de los sueños' y a partir de ese punto han ido surgiendo los temas. Ha sido un trabajo que llevo preparando unos cuatro años y que además no está cerrado; todo lo contrario, muta y crece en cada concierto y eso es una maravilla tanto para los músicos como para los espectadores.

-¿Dónde se encuentra en nexo de unión entre el flamenco y la forma de cantar de las voces búlgaras?

-El ritmo, el flamenco es puramente rítmico, es lo que llamamos compás. Estas voces tienen en su estructura musical algo que es muy parecido a lo nuestro en la parte rítmica. Yo he trazado una búsqueda de un sonido con la voz, más cercana a una expresión que une a su sonido de voz bravía y hermosa.

-¿Cómo fue el proceso creativo?

-La verdad que apasionante. Han existido aportaciones desde ambos lados y lo más bonito es que se ha creado desde la diferencia y ha ido mutando bastante con la óptica de encontrar más lazos y nexos comunes entre los músicos y las sensibilidades de cada uno.

-¿Qué le hace buscar siempre un camino nuevo en la música?

-Me gusta diseñar mi propio camino y defender lo que yo defino como mi libertad expresiva; sobre todo hacer lo que me gusta.

-En el flamenco existe siempre una especie de obsesión para marcar diferencias entre lo que se puede o no se puede hacer...

-Como cantaor flamenco que soy parto del cante; ésa es mi base. Cuando canto flamenco utilizo los esquemas y la musicalidad que me ofrece el género. Cada uno después lo lleva su terreno y ésa es una de las claves para que crezca esta expresión artística. Luego están los caminos que vamos abriendo cada músico. Enrique Morente, que es uno de los grandes espejos del flamenco de las últimas décadas, hizo 'Omega' con Lagartija Nick y nadie dijo que fuera flamenco, ni Enrique lo pretendía. A veces el mundo del flamenco se cierra en sí mismo y se pone etiquetas que lo único que hacen es empobrecer el recorrido artístico de cada uno. Las etiquetas en muchas ocasiones no contienen más que un afán peyorativo que no agradan a nadie. Siempre me consideraré cantaor flamenco y toda mi vida he cantado por soleá o siguiriya. La verdad es que no le doy demasiada importancia a que alguien me diga que este trabajo con las voces búlgaras no es flamenco y la verdad es que no me importa que no lo sea. Pero la realidad es que no subo a un escenario esperando ser juzgado; lo que deseo es cantar y hacer feliz al público que viene a los conciertos.

-¿Y qué es lo que persigue con estas aventuras musicales?

-Disfrutar, aprender y emocionarme. Con esta serie de trabajos lo que he hecho ha sido crecer como músico y enriquecer mi expresión y mi lenguaje. Al final es un trabajo en el que la música es lo más importante, en el que estás en todo momento en comunicación con unos compañeros que te aportan matices que a la larga te hacen ser mejor artista. Y luego que nos emocione, que el público sienta que lo que escucha le llega. No me imagino a nadie en el patio de butacas pensando qué clase de música está escuchando en cada momento.

-Debutó en Logroño en los Jueves Flamencos del 2006. ¿Qué queda de aquel cantaor?

-Han pasado muchos años, pero en esencia era lo mismo. Un cantaor flamenco que comenzaba un camino profesional y que quería crecer en todos los sentidos. Recuerdo perfectamente aquel día, con Miguel Ángel Cortés en el Salón de Columnas.

-Hubo gente que no le entendió...

-Eso pasaba en ocasiones, cuando la propuesta es tan personal corres esa clase de riesgos, pero en el fondo es maravilloso estar siempre muy pendiente de lo que busco como artista. Tengo grandes recuerdos de todas las actuaciones en los Jueves Flamencos de Logroño.

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