CODA E FINALE

Amable lector: este es mi último 'Pizzicato', que cumple 37 quincenas. Mi intención era transmitir a Vd. mi afición por la música clásica, como la de otros melómanos, y contar cosas de este mundillo, sus personajes, sus obras y lo que la gente hace o no hace por este incomparable arte. Si no lo he conseguido será mi culpa.

Agradezco a Diario LA RIOJA, a su director, José Luis Prusén, la oportunidad que me brindó para expresar lo que me pareciese sobre música con total libertad y sin condición alguna. A la jefa de área, Isabel Martínez, por su paciencia conmigo y no olvido a la secretaria de Dirección Mª José Zapata, por su particular gentileza. Mil gracias.

Hay quien define la música clásica como artística, culta o seria. A nivel de calle y medios todos la entienden por clásica. El filósofo riojano Gustavo Bueno la calificaba como «música sustantiva y poética», y lo entiendo.

La RAE define sustantivo como «de la sustancia o fundamento de las cosas». Don Gustavo tenía buen oído.

La buena música clásica es sustantiva, tiene muchas sustancias y fundamentos en su creación. En cuanto a lo poético se entiende fácil. Una música con letra, canción, si no tiene un valor explícito lírico/poético mal nos va a emocionar. La música instrumental sin letra, también tiene su fondo lírico/poético. Escuche un 'Sueño de amor' de Liszt o un 'Nocturno' de Chopin y oirá la vena poética.

A mí me gusta la frase de Goethe: «Donde terminan las palabras comienza la música». En un artículo escribí que hay músicas 'ligeras' que se convierten en clásicas, por ejemplo: 'Mediterráneo' de Serrat. La música es o buena o mala.

Me despido con unas sugerencias. Música: 'Años de peregrinaje' de Liszt, bien por Brendel o Arrau. 'Sonatas del Rosario' de Franz Biber, por Lina Tur Bonet y ALcheMica. Libros: 'La música invisible' de Stefano Russomano y 'Por el camino de Richter' de Yuri Borísov.

Hasta siempre. ¡Salud!

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