Canto a la familia y a la memoria de la infancia

ALONSO CHÁVARRI

Inventario en la mañana' es el título del nuevo poemario de la escritora riojana María José Marrodán, libro muy bien editado por Torremozas, la conocida editorial madrileña especializada en literatura escrita por mujeres, en su colección 'La Noctámbula'.

En el epílogo del libro, el escritor Javier Casis dice que el lenguaje ha variado respecto a sus anteriores libros «para darle más hondura» y yo añadiría: para llegar a una poesía más limpia y reflexiva, como nos muestra en los versos del poema 'La edad exacta del beso' cuando dice:

(...) Mi edad es la justa, la adecuada, / la propia, la precisa. / La necesaria para saber / que no es la vida la que pasa rauda, / sino nosotros los que somos breves (...).

Desde sus primeros libros de poemas, María José hacía gala de una gran facilidad para encontrar imágenes originales, sugerentes y atractivas, pero con el paso de los libros ha sabido contener el exceso metafórico de los inicios y buscar una poesía más honda y serena en la que los sentimientos se mezclan con la reflexión, tal sucede en los versos del poema 'La puerta':

Había una puerta que daba al desconsuelo / y un cuarto minúsculo donde distraer / la angustia mascando tabaco y jugando / a las cartas manidas de la suerte (...).

El libro es, en cierto modo, una vuelta a los orígenes, un canto a la familia, a la memoria de la infancia, esa memoria de infancia redentora y salvadora, que acude cuando la vida nos sumerge en sus meandros, y que la autora utiliza como vehículo literario para viajar por las veredas de los recuerdos. No es casual que el libro empiece así:

Tal vez porque agosto llegó con aire / de levante y saturó mi memoria / de jazmín y ferias y quise regresar / a la fuente del león, a la alameda, / al secano, a la familiar estancia / setabense con todos los días estivales / de mi infancia (...).

Es toda una declaración de intenciones porque el libro es un canto a la familia, a los que se han ido y a los que llegan, en ese perpetuarse de la carne propia, que se ve, especialmente, en el largo poema que la autora dedica a su padre fallecido, titulado 'Un hombre de honor' y en el que tampoco es casual que esté encabezado por unos versos de su hijo y que finaliza así:

(...) Sí, así desearía yo ser evocada / cuando mi cuerpo falte, / como agua sanadora que sigue fluyendo /del río de amor que tú dejaste.

Es un hermoso libro, éste que María José Marrodán nos presenta, en el que se mezclan muchas cosas: las sensaciones que llegan de improviso con un lenguaje sencillo y directo; la luz cegadora de un instante de inspiración con un buen uso del idioma; pero todo cernido por el tamiz indeleble de la memoria y por el preciso diccionario del recuerdo.

Hay que dar la enhorabuena a María José Marrodán, que nunca nos defrauda con sus libros, por este 'Inventario en la mañana', y esperaremos con interés su próxima obra. Esperamos con interés su próximo libro.

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