La Rioja

Muestrario vegetal de Logroño

Un guía ofrece explicaciones durante una visita al parque de jardinería. :: D.M.A.
Un guía ofrece explicaciones durante una visita al parque de jardinería. :: D.M.A.
  • El parque municipal de jardinería de la capital riojana es un sorprendente y bello lugar lleno de aromas y colores

Aunque el Jardín Botánico de La Rioja se encuentra en Azofra, en Logroño se puede visitar el parque municipal de jardinería. No es un lugar muy conocido puesto que no se encuentra en el casco urbano sino en el camino de Jerusalén que une la Ermita del Cristo con el barrio Valdegastea, pero, como otros espacios municipales, está abierto al público. La depuradora y la potabilizadora de aguas de Logroño, por ejemplo, son algunos de los otros espacios que se pueden visitar, eso sí, concertando siempre una previa cita. También el parque de La Grajera, mediante su aula didáctica.

Para poder conocer instalaciones municipales como el parque de jardinería es necesario formar un grupo de entre 12 y 25 personas o, si se desea acudir individualmente, comunicarlo para poder adherirse a un grupo. Tan sólo es necesario llamar al 010 y concertar la visita, que puede durar una hora y media. En la Semana del Arbolado celebrada a finales del pasado mes de mayo ya se abrieron las puertas del parque y se realizaron visitas guiadas que resultaron todo un éxito. Sólo así es posible conocer de cerca sus zonas didácticas y senderos, la huerta, la rosaleda, el viñedo, las colmenas y las plantas de compostaje, entre otros curiosos rincones.

El parque cuenta con 69.000 metros cuadrados y supone el centro neurálgico para la gestión y conservación de las zonas verdes de Logroño. A pesar de su tamaño y belleza, realmente la mayoría de las flores y plantas que se ubican en los parques y glorietas de la ciudad salen de otro vivero municipal, situado cerca, en la carretera del Cortijo. «Es el centro de todo el mantenimiento de las zonas verdes de la ciudad, donde se centralizan los servicios», explica Jesús Ruiz Tutor, concejal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Logroño.

Además de un espectacular jardín con distintos tipos de flores y plantas también se encuentra allí la planta de compostaje, «que cierra el ciclo con toda la materia de poda, que se lleva allí y se devuelve a la ciudad con forma de abono», apunta el concejal. Y recientemente se ha cedido el aula didáctica del recinto a Ecoembes para que instale allí CircularLab, un laboratorio destinado a fomentar y desarrollar la denominada «economía circular».

«Lo más importante es que en el parque municipal de jardinería tenemos una representación de toda la vegetación (flores y plantas) que hay en la ciudad», declara Jesús Ruiz Tutor. Hay espacios quizá no tan llamativos, como una viña con las variedades típicas de La Rioja y alrededores cuyos nombres pueden llamar la atención del visitante no ilustrado en enología, como son los casos de las uvas tintas cojón de gato y teta de vaca. Otro rincón curioso es el llamado «hotel de insectos». Con aspecto de caseta de aperos, y relleno de ladrillos, piedras y troncos, resulta una auténtica comuna donde se alojan mariquitas, tijeretas, arañas, abejas y avispas, entre otros 'bichos'. El motivo de este 'hotel' es atraer a los insectos para que sean ellos mismos quienes actúen contra las plagas mediante una 'lucha biológica', evitando los productos químicos. La mariquita, sin ir más lejos, es bienvenida en la viña porque se alimenta de hongos.

Rosaleda espectacular

Pero quizá el espacio más espectacular de todos sea la rosaleda, «con más de 150 variedades, una de las mayores del país, desde las trepadoras hasta las de corte», asegura el concejal de Medio Ambiente, y añade: «Próximamente la rosaleda se ampliará con variedades antiguas». Entre otras se puede contemplar la bautizada como 'Rosa del Camino de Santiago' que el florista francés Michel Adam creó en el 2012 por encargo del Ayuntamiento de Logroño, una flor de color rosa que luce en muchos de los parques de ciudades por las que pasa la Ruta Jacobea, como la nuestra, pero también Pamplona y Astorga. Todo esto, unido a la zona aromática, el huerto y otras zonas, tiene como objetivo «hacer un muestrario de la vegetación autóctona de La Rioja para que sirva de conexión entre el mundo rural y el urbano, aunque en Logroño tenemos la suerte de no estar tan distanciados».

El parque municipal de jardinería tiene un componente didáctico esencial y evidente que puede resultar muy atractivo, sobre todo, para los escolares, para que puedan poner en práctica sentidos como la vista y el olfato, así como aprender a distinguir la vegetación que después podemos encontrarnos tanto en las zonas verdes de la ciudad como en el campo. «Lo que queremos es que se conozca y se aprecie», confiesa el edil logroñés.

Con menos de diez años de vida, esta instalación se puso en marcha en el 2010, aunque la licitación se inició en el 2007. La misma empresa encargada del mantenimiento de las zonas verdes de Logroño es también la responsable de la gestión del parque municipal de jardinería. Su construcción fue compleja, en la misma falta en la que se asientan las Bodegas Campo Viejo, al Noroeste de la ciudad de Logroño, con una orografía compleja que se ha respetado, empleándola también para dividir los espacios.

Actualmente este espacio municipal cuenta incluso con colmenas, aunque su actividad básica como vivero es la de producir flores con las que embellecer la ciudad. Casi 90.000 unidades se producen en los viveros municipales cada año para ornamentar los parques y glorietas de Logroño, dando color a la ciudad.

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