La Rioja

'MAESE RARO'

Al amarte, amo lo mejor que ha producido el mundo», escribía Robert Schumann a Clara en 1839.

Durante 3 años Friedrich Wieck, padre de Clara y maestro de Robert Schumann, se negó a su matrimonio, hasta que un juez dirimió el asunto. Se casaron el 12 de septiembre de 1840. Clara, a sus 21 años, nueve menos que Robert, era una concertista que triunfaba en toda Europa a la estela de un Liszt, y Wieck creía que Robert no podría satisfacer su nivel de vida. Su madre le envió a estudiar derecho a Leipzig pues no confiaba en el futuro de un músico. Madre y maestro se equivocaron. Robert fue el bastión del romanticismo musical alemán y sin duda el paradigma del músico romántico por excelencia.

Robert fue desde su adolescencia un intenso lector de poetas y escritores como Goethe, Schiller, Byron, Richter, Heine, Eichendorff, Rückert o Mörike. Este fondo de sentimientos literarios, poéticos y filosóficos sería el espíritu que le impulsó a los 21 años a dedicarse a la música, en un rasgo esencial y típico del romanticismo más genuino.

Además de componer fundó en 1834 en Leipzig la revista musical Neue Zeitschrift für Musik. En ella plasmaría sus ideas musicales y críticas contra los los 'filisteos' del arte, los cerrados inmovilistas. Deseaba emular a los renovadores, Mendelssohn, Berlioz o Chopin y en su altar, Beethoven, Schubert y Bach. Ingenió una original forma de crítica y ensayos musicales. Se inventó varios personajes que firmarían las críticas. Los más conocidos, Florestán, apasionado y vehemente al que se contraponía Eusebius, sereno y reflexivo, siendo Maese Raro el árbitro que conciliaría las posiciones.

Ayer, día 8, fue el aniversario del nacimiento en 1810 de Schumann, uno de mis más venerados músicos, y no he podido resistir recordarle. Por cierto, buena falta nos haría hoy un Maese Raro para equilibrar nuestro panorama musical, que es inmovilista, monotemático y aburrido.

Recibe nuestras newsletters en tu email

Apúntate