La Rioja

El destilado de la soledad

El protagonista de 'Manual de exilio' es el propio autor de la novela, Velibor Colic, un exsoldado del ejército bosnio que en 1992 desertó y puso rumbo a Francia para vivir en el exilio por voluntad propia. Vagabundo en París pasó sus primeros tiempos mirando escaparates, imaginando pasos y pasando hambre. Llegó a dormir en la entreplanta de una imprenta mientras soñaba con ser el escritor que siempre quiso ser desde que era niño. Esto y otras peripecias se cuentan en esta novela de un exiliado como tantos que desde hace años, principalmente por causas bélicas, transitan Europa procedentes del Este. Las páginas de este libro parecen escritas y adecuadas a lectores gustosos de la literatura de entretenimiento lo cuál no quiere decir que el contexto no conduzca a la meditación sobre el sentir del personaje que protagoniza estas páginas. Es libro de aventura, entretenido por supuesto y pone a la vez de manifiesto el drama de las personas que como Colic se vieron obligados a salir de casa tras ver destrozada su familia y roto el ritmo normal de su vida por causa de una guerra. Aunque el fondo es dramático el autor no ahonda en absoluto en ninguna de las situaciones que se ve obligado a vivir durante su exilio que le lleva a transitar por algunas poblaciones europeas.

No sin cierta ironía para quitarle quizá dureza a la realidad que relata el novelista se confiesa inútil como ladrón. Las páginas destilan humor. Sólo tres libros y alguna baratija dice que robó en su vida.

Sus pensamientos son tan espontáneos como cargados de ingenuidad como cuando en su nostalgia de antaño dice que su película preferida es 'Los diez mandamientos' de Cecil B. De Mille por sí y porque «es la mejor en su relación calidad-precio pues dura 3 horas y 40 minutos». No obstante el protagonista aún consciente de su dramática situación narra su periplo con cierta gracia. Hasta se permite introducir algún chiste que arranca casi la risa (Página 109).

'Manual de exilio' aporta también algo primordial para los amantes de la lectura al tratarse de una novela que despierta el interés por lo que se cuenta y por como Colic lo cuenta. En su viaje por la soledad -porque el libro destila sobre todo soledad- se producen encuentros circunstanciales con alguna mujer que en el relato no van más allá que lo que alcanzan otras experiencias que en el libro plasma. «Nuestro amor cayó antes que las hojas de los plátanos de su calle». Y no pasa por alto su relación con su amigo Mehmet, 'filósofo, cínico y nihilista', exyugoslavo como él, que le trata como si fuese un hijo. Curiosas unas pocas páginas después de las 63 de esta edición. Léanlo, este lector, respetando todo gusto personal, lo recomienda.

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