La Rioja

Y, sin embargo, se mueve

 'Wind'. Obra de Günter Uecker (1999) realizada con clavos de acero sobre madera pintada y (abajo) 'Proyecto para la                                 sala de tortura óptica', de Karl Gerstner (1956), imagen de la exposición del Museo Würth La Rioja 'Todo es movimiento'.
'Wind'. Obra de Günter Uecker (1999) realizada con clavos de acero sobre madera pintada y (abajo) 'Proyecto para la sala de tortura óptica', de Karl Gerstner (1956), imagen de la exposición del Museo Würth La Rioja 'Todo es movimiento'. / museo würth.
  • 'Todo es movimiento', la magnífica muestra de Op Art y Arte Cinético del Museo Würth en su décimo aniversario, invita a mirar de otro modo

Viento. 'Wind', la obra del pintor y escultor alemán Günter Uecker evoca la danza de la hierba mecida por el viento. Levedad y una hipnótica sensación de suave movimiento que serena a quien la contempla. Casi se puede escuchar el rumor del aire. Pero se trata de una pieza de cuatro metros cuadrados realizada en 1999 con cientos de clavos de acero sobre madera pintada que, en realidad, debe de pesar una tonelada. Es arte óptico; para mirar de otra manera.

Así, abriendo mucho los ojos, el Museo Würth La Rioja celebra su décimo aniversario con la extraordinaria exposición 'Todo es movimiento. Op Art y Arte Cinético'. Uecker es uno de los treinta artistas europeos y americanos que la integran y 'Wind', una de las 74 piezas de entre 1921 y 2013 que muestran estas dos corrientes de gran influencia en el arte contemporáneo y recorren buena parte del siglo XX.

La exposición comienza con Victor Vasarely (Hungría, 1906-1997), considerado padre del Op Art. La base de su trabajo fueron las formas geométricas en todas sus posibilidades compositivas. El círculo y el cuadrado entran en movimiento rotando sobre sí mismas para convertirse en óvalo o rombo. Además, los juegos con la perspectiva axono- métrica, como en la obra 'Ambiguo', le llevan a crear superficies espaciales que no pertenecen a una construcción lógica y desafían la percepción, igual que hizo Josef Albers (Alemania, 1988-1976) en 'Constelaciones estructurales'.

También entre los pioneros figura François Morellet (Francia, 1926-2016), vinculado durante los 60 al Grupo de Investigación de Arte Visual, que desarrolló un proyecto colectivo de arte universal a partir del desarrollo del Arte Concreto y el Arte Cinético. Morellet está fuertemente influido por Max Bill (Suiza, 1908-1994), con el que comparte interés por las matemáticas, la geometría y por la introducción de estructuras lógicas en el arte. Fue de los primeros en investigar con la luz de neón y también añadió otro componente más, el humor.

Mientras eso ocurría en torno a París, en Italia, Lucio Fontana (Argentina, 1899-1968) se centraba en la búsqueda de una nueva definición espacial para el medio pictórico. Su forma de superar el 'espacio ilusorio' y llegar al 'espacio real' desde una materia bidimensional como es un lienzo fue rompedora: agujereándolo (buchi) y rasgándolo (tagli).

'Arte Povera'

Más adelante, la reacción al predominio del Informalismo y el Expresionismo Abstracto impulsó el trabajo en colectivos como el Grupo Zero, integrado por jóvenes interesados en el Arte Cinético, Óptico y Arte Povera, como Heinz Mack (Alemania, 1931), Jean Tinguely (Suiza, 1925-1991) y el mencionado Günther Uecker (Alemania, 1930). La introducción de materiales 'pobres', ajenos a la práctica artística tradicional fue común en este grupo. Uecker construyó un lenguaje propio utilizando clavos como recurso expresivo que da cuenta de su capacidad poética buscando la simplicidad y la pureza de formas.

El movimiento pasó a ser real en el Arte Cinético de autores tan eclécticos como Tinguely. Su obra es reflejo de la sociedad de consumo y la post-industrialización, y sus creaciones, auténticas máquinas-esculturas, tanto las 'Meta-mecánicas' como las 'Meta-mátics' (máquinas de pintar), son una mordaz sátira de la superproducción de bienes materiales, incluido el arte. Sus locos 'Filósofos' se accionan con energía eléctrica, mientras que las obras más delicadas de George Rickey (Estados Unidos, 1907-2002) pueden ser movidas por el viento.

Otras dimensiones

El otro modo de introducir movimiento en la obra de arte es hacer que sea el espectador quien se mueva para apreciar cómo cambia según el punto de observación, como hacen Yaacob Agam (Israel, 1928) con sus cuadros tridimensionales o, muy especialmente, Patrick Hughes (Reino Unido, 1939), creador del concepto 'Reverspective' (mezcla de reverso y perspectiva). Sus trampantojos generan una perspectiva que no converge ni cierra el fondo, sino que diverge y abre el fondo creando un deslumbrante efecto de movimiento dentro de la propia obra.

Desde los pioneros, los creadores no han dejado de explorar. Carlos Cruz-Diez (Venezuela, 1923) investiga el comportamiento del color en sus 'Fisicromías', estructuras que se modifican según el desplazamiento e intensidad de la luz ambiente y del espectador. Y Jesús Rafael Soto (1923-2005), otro de los grandes artistas latinoamericanos del siglo XX, parte de los conceptos matemáticos de repetición y progresión para poner a prueba la óptica del movimiento. En sus obras experimenta con la 'Vibraciones' que crean la intersección de luz y color creando campos de finas líneas paralelas en blanco y negro a las que superpone otros campos de color o entramados de líneas metálicas que refuerzan la sensación de vibración y parecen flotar en el espacio.

Sus ojos, los ojos de todos ellos, abren los nuestros y nos hacen mirar de otro modo.

E pur si muove.