La Rioja

No pierdas los estribos

Al paso. Imagen de archivo de varias mujeres en sus monturas durante un paseo por los alrededores de Logroño.
Al paso. Imagen de archivo de varias mujeres en sus monturas durante un paseo por los alrededores de Logroño. / JUSTO RODRÍGUEZ
  • ¿Una forma especial de disfrutar de la naturaleza? Sí. ¿Una forma de aprender a respetar a los animales? También. En definitiva, una manera de convertir nuestro tiempo de ocio en una experiencia única.

Es una cuestión de equilibrio. En el caballo y en la vida diaria. El estrés del día a día lo tratamos de compensar cada vez con más actividades de ocio. Entre la variada oferta que encontramos en la actualidad hay una que puede resultar atractiva para toda la familia a partir de los tres o cuatro años de edad: los paseos a caballo. De un tiempo a esta parte, los picaderos han proliferado por toda nuestra región. Aunque la mayoría se concentran en Logroño y su entorno, no hay población que no cuente con alguna instalación de este tipo en sus alrededores: desde Arnedo a San Asensio, desde Cenicero a Anguiano, desde Villamediana a Navarrete.

Todos ellos ofrecen paseos para no iniciados en la equitación. Aunque es una actividad segura, nuestro primer contacto con el mundo del caballo requiere una serie de recomendaciones. La primera, además de la edad mínima antes señalada, es una regla básica: la primera vez el paseo a caballo nunca debe durar más de una hora. Aunque parezca que el esfuerzo lo realiza el animal, lo cierto es que montar a caballo supone las primeras veces un esfuerzo tanto por la falta de costumbre, como por la postura, el movimiento y los siempre inevitables nervios de la primera vez. De lo que no cabe duda es que de este primer contacto puede surgir una afición para toda la vida.

Una de las dudas más frecuentes que se pueden encontrar aquellos que montan por primera vez es la relación con un animal del tamaño de un caballo. Pero la experiencia demuestra que no suele haber caballos malos una vez adiestrados convenientemente. No es frecuente encontrarse con un caballo agresivo cuando te inicias en la equitación porque los que no son buenos no te los vas a encontrar en una hípica o picadero y mucho menos estarán destinados al aprendizaje. No obstante, no está de más recordar que, aunque esté domesticado, no deja de ser un animal que nace salvaje por naturaleza. Por eso es importante crear un vínculo entre caballo y jinete, incluso desde el primer momento: acércate con delicadeza pero con decisión al caballo que vayas a montar. Tócale, acaríciale y, aunque suene a película, susúrrale, háblale y deja que te olfatee. El caballo es un animal muy sensitivo y detecta inmediatamente la suavidad en el trato.

Los niños, más instintivos, suelen tener una relación especial con el caballo, ya que no se trata sólo de montar, sino de interactuar con un animal especial que transmite a los más pequeños su sensibilidad, nobleza, fidelidad y cariño.

Una vez que decidamos montar, es preciso seguir además otra serie de consejos prácticos. La ropa que utilicemos debe ser la apropiada: un pantalón de tela consistente y unas botas duras (botas de montaña o calzado fuerte) son suficientes. El resto de recomendaciones -cómo agarrar las riendas para que el caballo esté cómodo y cómo dirigirlo- nos las impartirá brevemente el monitor o guía de la excursión.

Por último, no olvides que los caballos tienen un sentido muy especial para captar las vibraciones de los demás seres vivos. Intenta estar relajado y confiado porque de esta manera estará más receptivo para pasear. No obstante, es normal sentir cierta inquietud la primera vez.

Beneficios de la equitación

Diversión pero también ejercio saludable. Los beneficios para la salud de la equitación son muchos: aumenta la elasticidad y el sentido del equilibrio y se activan ciertos músculos que no se utilizan en otros deportes.

Además, la práctica regular tonifica la masa muscular, mejora la postura, favorece la coordinación y, en general, te mantiene en forma.

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