La Rioja

Vivir o quemar el teatro con Lorca

Escena de 'El público', en el montaje del Teatre Nacional de Catalunya y Teatro de La Abadía, dirigido por Álex Rigola. ::
Escena de 'El público', en el montaje del Teatre Nacional de Catalunya y Teatro de La Abadía, dirigido por Álex Rigola. :: / L.R.
  • El drama más surrealista y revolucionario del poeta granadino llega al 37º Festival de Logroño: «Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro»

  • La Abadía y el Teatre Nacional de Catalunya representan 'El público' en el Bretón

«... Pero algún día, cuando se quemen todos los teatros, se encontrará en los sofás, detrás de los espejos y dentro de las copas de cartón dorado, la reunión de nuestros muertos encerrados allí por el público. ¡Hay que destruir el teatro o vivir en el teatro!»

Hoy es un día importante; Lorca siempre lo es. Pero cuando se trata de la presentación de su obra menos conocida, la más surrealista y revolucionaria, la ocasión se convierte en excepcional. E ineludible. Hay que ver 'El público', el drama escrito por el poeta y dramaturgo granadino hacia 1930, no estrenado hasta seis décadas después, que llega hoy por primera vez a Logroño (en el Bretón, a las 20.30 horas) con el aplaudido montaje del Teatre Nacional de Catalunya y Teatro de La Abadía, bajo la dirección de Álex Rigola y con catorce actores en escena.

Escrito en la misma época que 'Poeta en Nueva York' (1929-30) y seguramente durante ese viaje a Estados Unidos y Cuba, 'El público' -cuenta Rigola- «posee un carácter innovador, en el que resuenan ecos de Pirandello y Cocteau, con connotaciones homoeróticas (autobiográficas), metateatrales (teatro dentro del teatro), religiosas e intertextuales (alusiones a Calderón, Goethe, Shakespeare...)».

'El público' es tal vez la obra más enigmática de Lorca, un grito contra la hipocresía burguesa y un alegato a favor de la libertad amorosa y artística. En ella, se oponen el 'teatro al aire libre', que solo aspira a agradar al público, y el 'teatro bajo la arena', que pretende revelar lo oculto que subyace a la realidad y cuestionar las convenciones en las que solemos movernos. Cualquiera intuye que estos conceptos, más allá del mundo de la cultura, se pueden aplicar igualmente a otros ámbitos de la vida.

«He trabajado mucho -escribió el autor sobre su propia obra-. Tengo muchos versos de escándalo y teatro de escándalo también. De tema francamente homosexual. Creo que es mi mejor poema». Un gran poema.

Estimado público, con todos ustedes, Federico García Lorca.

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