La Rioja

Avalancha de 'fenómenos'

Avalancha de 'fenómenos'

  • Lo han bautizado ‘efecto Decathlon’: la creciente moda de los deportes de naturaleza junto con la escasa preparación hacen aumentar los accidentes y los rescates

Parte de sucesos. Domingo 23 de febrero de 2014. A las 13.15 horas, personal de la estación de esquí de Valdezcaray comunica al EREIM que tres montañeros han sufrido una caída desde unos trescientos metros de altura en la ladera norte del San Lorenzo, en una zona rocosa próxima a sus pistas pero fuera de sus instalaciones y de difícil acceso, con fuerte desnivel, nieve y hielo.

De inmediato, cinco miembros del EREIM (Equipo de Rescate Intervención en Montaña de la Guardia Civil) con sede en Ezcaray parten hacia el lugar y, sobre las 13.35 horas, localizan a un menor descendiendo a pie hacia las pistas de esquí. Tras comprobar que se trata de uno de los accidentados, este les informa de que los otros dos montañeros están «muy mal, con los tobillos rotos y múltiples contusiones». No pueden moverse. Al parecer, el que peor está es el padre del chico, que además «sangra mucho».

Los heridos son localizados a las 13.50 horas, uno con lesiones graves y otro, muy graves. En el mismo lugar, los rescatadores les practican los primeros auxilios y los inmovilizan con collarines y férulas. Acto seguido los tienden en camillas para trasladarlos, sobre las 14.30 horas, al Hospital San Pedro en dos helicópteros, uno de la Guardia Civil, con base en Agoncillo, y otro del SOS Navarra.

Según publicó Diario LA RIOJA al día siguiente del accidente, los tres montañeros sufrieron la caída desde muy cerca de la cumbre del San Lorenzo (2.271 m.), cuando escalaban encordados la cara norte del pico, la más abrupta, una zona peligrosa que se ha cobrado varias vidas en los últimos años. El menor, de 16 años, fue atendido por los servicios médicos de Valdezcaray de múltiples golpes en el rostro y evacuado luego al San Pedro en ambulancia. Los dos heridos de gravedad, de 50 y 43 años, todavía tuvieron que permanecer varios días ingresados en el centro hospitalario de Logroño hasta ser trasladados al de su ciudad de origen. Al final pudieron contarlo.

En 1981 la Guardia Civil realizó 64 rescates en alta montaña en toda España. Actualmente la cifra supera los 1.500 anuales, y no es el único cuerpo de socorro. En un principio, la montaña fue el dominio de los pioneros del alpinismo. Hoy en día, en cambio, está cada vez más concurrida por montañeros, caminantes o esquiadores, jinetes, corredores y ciclistas de montaña, practicantes del vuelo libre y las actividades en aguas bravas o a la exploración subterránea... Un número cada vez mayor de aficionados en busca de aire puro, descanso, grandes espacios, placeres estéticos o deportivos... que, a veces, se encuentran con algún peligro inesperado.

Efecto 'Decathlon'

Muy gráficamente se ha acuñado el término ‘efecto Decathlon’ para referirse a aquellos deportistas ocasionales que, en el mejor de los casos, gastan mucho dinero equipándose en grandes superficies deportivas y creen que solo con eso ya pueden acometer cualquier reto. Suele ser entonces cuando llegan los problemas. Se habla también del ‘efecto Calleja’, en referencia al popular divulgador de deportes de naturaleza, cuyos programas de televisión muestran a novatos acometiendo desafíos extremos.

«Hay que diferenciar bien entre tener la equipación necesaria y tener la formación necesaria. Muchos suben con el material adecuado, pero no tantos con la formación y la experiencia. Y, si no conoces el medio, es muy complicado que sepas identificar los peligros», dicen expertos en seguridad de la Federación Española de Deportes de Montaña y Escalada (Fedme).

Esta creciente moda puede generar una falsa sensación de seguridad. Pero la montaña no es un espacio de ocio organizado y absolutamente seguro;no es ni mucho menos un parque temático, aunque muchos acudan a ella con parecida actitud. Todas estas actividades se practican al aire libre en un entorno natural con riesgos que se caracteriza por la presencia de fuertes pendientes, terrenos inestables, etcétera. En este entorno, los fenómenos meteorológicos evolucionan a menudo muy rápidamente y con violencia. El desconocimiento de sus efectos puede entrañar consecuencias a veces dramáticas. A un buen equipo y un buen conocimiento teórico y práctico de las técnicas propias de cada disciplina, se debe sumar el considerar de forma juiciosa y sistemática las condiciones meteorológicas pasadas, presentes y futuras. Como advierte la Aemet (Agencia Estatal de Meteorología) en su guía de montaña, este es un factor más de seguridad y un elemento complementario de disfrute.

Además del debate sobre los riesgos humanos, está la cuestión del coste de los rescates. Según El Confidencial, oscila entre 2.500 y 6.000 euros cada uno, sin contar la estancia hospitalaria, la cirugía y el tratamiento. La iniciativa de cobrarlos en algunas comunidades, sobre todo cuando se demuestra la imprudencia, no ha cundido en La Rioja.

El EREIM, actualmente con siete agentes especialistas en montaña destacados en Ezcaray, opera en la Ibérica también en las provincias de Burgos y Soria. Van a ser los primeros en llegar si sufres un percance allí arriba, pero también ellos tendrán que arriesgar su vida por socorrerte.

De modo que, antes de salir a la aventura, equípate bien de sentido común. Y eso no se vende en ninguna tienda.