La Rioja

Lajas elevadas por los montañeros adornan el paso a la cumbre
Lajas elevadas por los montañeros adornan el paso a la cumbre / L.S.G.

El oscuro vigilante del pozo

  • El enigmático pico Zurraquín, hermano menor del Urbión, vigila la Laguna Negra y los circos glaciares sobre los que se elevan sus farallones

Es oscuro por todos lados. Y siempre ha inspirado lúgubres presagios. A su sombra imaginó Machado que la maldad de los hombres es como la Laguna Negra, que no tiene fondo. Su «muralla gigantesca de rocas grises y verdosas» –así la describió el poeta– rodea ese lago de montaña largamente tenido por hechizado:pozo sin fondo comunicado secretamente con el mar, escondrijo de una dama misteriosa capaz de apoderarse de los hombres y hacerlos desaparecer para siempre. «Todo el que mira ese agua se muere –cuenta Baroja y no miente–. Negra, como una mancha de tinta, parece el ojo redondo de un monstruo. Se ve desde lo alto en el interior de un embudo, que quizás fue en otro tiempo cráter de un volcán». En invierno, por el contrario, parece una trampa blanca donde la montaña se quedó sin dibujar. Allí hundieron al padre los hijos de Alvargonzález, allí los esperó su fantasma y allí mismo les dio castigo cuando trataban de huir con la culpa en las alforjas por el paso de Santa Inés. ¿Quién dice que no fue ese alto y oscuro vigía quien los capturó?

Oscuro y de apariencia hostil, el Risco Zurraquín o Zorraquín (2.105 m.) alza sus farallones rocosos sobre la Laguna Negra, fuente de leyendas y uno de los enclaves naturales más visitados de la Soria pinariega. Este pico, en cambio, hermano menor del Urbión (2.228 m.), es peor conocido y, quizás por eso, todavía capaz de sorprender como quien se muestra esquivo y áspero, celoso en guardar el secreto de su belleza solo para quien la sabe conquistar. Muchos los lo pasan por alto en la ruta más frecuentada desde la Laguna Negra (1.753 m.) a la Muela del Urbión, pero merece fijar en él nuestro destino y buscar nuestras sombras en las suyas.

Podríamos, simplemente, prolongar esa misma vía girando a la derecha en el collado de la Laguna Larga (1.999 m.), desde donde solo queda un suave ascenso hasta la cumbre del Risco, pero intentaremos algo más audaz:rodearlo y tomarlo, como dicen que han de ser tomados los cielos, al asalto.

Evitando conducir hasta los aparcamientos de la Laguna y partiendo del caserío de Santa Inés, se puede seguir el río Revinuesa y remontarlo hasta su nacimiento en la hoya del mismo nombre. Así, a medida que ascendemos y clarea el pinar, descubriremos sobre nosotros, antes de ser descubiertos, los imponentes y amenazadores contrafuertes de ese titán calcáreo y desconfiado que custodia el circo glaciar.

Bien a través de una brecha muy evidente en el farallón o por el collado, alcanzaremos la antecima occidental, que nos recibe erizada de lajas, con aspecto de lugar antiguo y sagrado que no debería ser profanado. Para la cumbre definitiva todavía habrá que trepar el pitón rocoso que la corona. Y,justo ahí, terminar de sentirnos por unos instantes infinitamente pequeños o mínimamente grandes. Somos la joya que remata esa diadema o somos quien pretende hurtarla.

La sensatez aconseja descender por el mismo collado y tomar la senda de vuelta a la Laguna Negra, pero también se puede arriesgar por la ladera más abrupta entre el caos de grandes bloques que parecen haber congelado su caída hacia el pozo sin fondo, como la maldad de los hombres. Hay peligro de enriscarse, pero ¿qué otra cosa hemos venido a hacer a estos parajes malditos para el maldito hombre? Benditos para todo lo demás.