La Rioja

SINCERICIDIO

Los periodistas somos gente que se pasa la vida haciendo preguntas. Preguntamos todo el tiempo y a todo el mundo; a cocineros, ministros, cantantes, concejales, deportistas o ciudadanos anónimos. Es la manera que tenemos de escrutar la realidad y analizar el tiempo en que vivimos. Y sin embargo la pregunta más importante que debe hacer el periodista es siempre la última de todas, la que se formula uno mismo cuando finaliza el cuestionario «¿Me ha contado la verdad? ¿Habrá siendo sincero?». Esa duda queda siempre en el ambiente después de las entrevistas, flotando a veces como el aroma que deja a su paso una mujer hermosa, otras veces como el olor que sale de los baños de los bares a las tres de la mañana.

Waldo Emerson dijo que todos somos sinceros cuando estamos a solas, pero que en cuanto aparece una segunda persona empieza la hipocresía. Esto es especialmente notable en España, porque aquí como se sabe la gente le miente hasta al médico de cabecera. La falta de franqueza sirve para crear una falsa realidad porque compone un escenario idílico que disimula y oculta la vergonzosa verdad. Así se explican las encuestas en las que el personal declara que no sabe qué es eso de 'Sálvame', que ve los documentales de La 2, y que lee tres libros al mes. Los mundos de Yupi.

Hace poco salimos a la calle con el micrófono para hacer esta pregunta: «¿Qué haría usted si fuera presidente?». Los pocos que nos atendieron dijeron cosas interesantes: «Bajar los impuestos», «ayudar a las empresas», «dimitir», nos iban contestando. Pero un hombre se detuvo al escucharnos y sonriendo nos pidió que no le grabáramos. «¿Que qué haría yo si fuera presidente?», dijo mirándonos a los ojos, «Pues robar, como todos», y se marchó por Portales bajo el frío sol de otoño. Este tipo que se iba calle abajo acababa de realizar un 'Sincericidio', término que felizmente ha inventado el músico Leiva y que da nombre a una de sus últimas canciones. Un sincericidio no es otra cosa que decir la verdad a pecho descubierto, mirar a la cara a la realidad y dejarse de estupideces. Ya lo canta Leiva en esa letra, aunque no se refiere a las cosas engañosas de la política sino a las más complejas de amor: «Te quiero cuando me destrozas, te quiero con indecisión, te quiero con las alas rotas, aunque no haya explicación».