La Rioja

«En el siglo XX aprendimos a cuidar nuestro cuerpo y en el XXI, a entrenar nuestra mente»

Nuestro cerebro tiende a la negatividad, precisamente porque está programado para sobrevivir y magnifica las posibles amenazas. Como ilustra Elena Punset, «nacemos con una mezcla de curiosidad y alegría por descubrir el mundo, con ganas de encontrar y regalar afecto. pero con los años tendemos a volvernos más defensivos, a favorecer la supervivencia. Por eso los niños ríen y sonríen una media 300 veces al día, frente a las 17 de los adultos. ¡Pero nuestra necesidad de afecto y de alegría siguen vivas! Así que nunca es tarde para ponerse manos a la obra y, deliberadamente, despertarlas». Y en su libro hay muchas pistas concretas para hacerlo, muchas rutinas para entrenar el cerebro en positivo. «¡No dejes que la tristeza o el cinismo te apaguen!», insiste la autora.

También nos explica por qué la gestión de las emociones es algo nuevo, contemporáneo. «Tradicionalmente, se decía: '¡Yo soy así! ¡No puedo cambiar!', como si el carácter estuviese escrito en una losa de piedra al nacer. Eso creíamos hasta hace poco. Ahora, la neurociencia nos da una visión muy diferente, de una mente emocional y entrenable. De la misma forma que en el siglo XX aprendimos a cuidar del cuerpo físico, a lo largo de este siglo estamos descubriendo, poco a poco, que también podemos entrenar nuestras emociones».