La Rioja

Tormentos de otros tiempos

Potro de tortura. :: d. uriel
Potro de tortura. :: d. uriel
  • La Merced acoge hasta el 25 de octubre una colección de instrumentos de tortura

  • 'Tras las huellas de la brujería' da título a la muestra, organizada por la Asociación de Vecinos Centro Histórico y la Guardia de Santiago

El centro La Merced acaba de estrenar la exposición 'Tras las huellas de la brujería', un pequeño anticipo de lo que se vivirá el primer fin de semana de noviembre en Logroño con la recreación, por tercer año consecutivo, del Auto de Fe de 1610.

La muestra reúne medio centenar de instrumentos de tortura y máquinas de pena capital empleados por la Santa Inquisición para obtener la confesión (si no la muerte) de los herejes. «Muchas de estas piezas ni se utilizaban, intimidaban tanto que la gente firmaba sus confesiones antes de ser torturada», explica el autor y comisario de la colección, Miguel Ángel Redrado.

Este herrero navarro lleva casi veinte años dedicándose a las recreaciones históricas y entre los materiales forjados por él figura una nutrida colección de 150 instrumentos de tortura. A Logroño ha traído 50 piezas, las más acordes con la época en la que tuvo lugar el conocido episodio de las Brujas de Zugarramurdi.

Recibe al visitante una guillotina, invento que se popularizó durante la Revolución Francesa por gentileza del cirujano y diputado francés Joseph-Ignace Guillotin, pero que se remonta siglos atrás y a países como Escocia o los Estados Pontificios, donde se utilizaba para decapitar nobles.

Tanto o más intimidantes resultan otras piezas de la exposición, como una silla de interrogatorio plagada de clavos: una jaula colgante donde se encerraba y dejaba morir de hambre y sed a la víctima a la vista de todos; el potro clásico y sus versiones 'de escalera' y 'rompe espaldas', o 'La dama de hierro'. Esta última, a modo de sarcófago con púas en su interior, garantizaba una muerte lenta dado que ninguna de las púas alcanzaba a los órganos vitales.

Artilugios como el aplasta cabezas, quebranta rodillas o el desgarrador de senos precisan de pocas explicaciones. Otros tenían destinatarios muy concretos, como la 'Cuna de Judas' utilizada con los homosexuales o las máscaras infames que se encajaban en el rostro de las mujeres.

Cinturones de castidad, cepos, armas de carcelero, una rueda para despedazar, el garrote vil... e incluso una sierra engrosan este instrumental sobre «el ingenio humano a la hora de hacer daño a sus semejantes», apunta Redrado. Garantiza, eso sí, que su colección está sin estrenar.

Afán dinamizador

La exposición 'Tras las huellas de la brujería' ha sido organizada por la Asociación de Vecinos Centro Histórico y la Guardia de Santiago, ayer representados en las personas de Pilar de Pedro y Alfredo Iturriaga, respectivamente.

Su intención es dinamizar el centro de la capital riojana y, para ello, durante el primer fin de semana de noviembre se volverá a recrear por las calles de la ciudad el Auto de Fe de 1610, uno de los procesos de la Santa Inquisición mejor documentados de la historia y que, además, supuso el principio del fin del Santo Oficio en España.

La muestra que desde ayer se expone en el Centro Fundación Caja Rioja-Bankia La Merced es un pequeño anticipo de este evento teatral que, año tras año, gana en dimensiones y espectadores, y en el que también colaboran los Ayuntamiento de Zugarramurdi y de Bargota.

De momento, la exposición se podrá disfrutar hasta el día 25 de octubre (de lunes a sábado, de 18.00 a 21.00 horas).