La Rioja

Un gran paseo por la naturaleza

Una imagen típica de la marcha, la de caminantes pasando junto al ganado que, ajeno a todo, pasta por el lugar. :: miguel herreros
Una imagen típica de la marcha, la de caminantes pasando junto al ganado que, ajeno a todo, pasta por el lugar. :: miguel herreros

El parque natural Sierra de Cebollera volverá a enmarcar este domingo millones de pasos: los que darán los deportistas que participen en la marcha Hoyos de Iregua,una de las citas clásicas dentro del calendario de pruebas senderista-montañeras de La Rioja, que en esta vigésimo segunda edición oferta un recorrido de 30,2 kilómetros de longitud y una dificultad que rebaja considerablemente su nivel de exigencia con respecto a la celebrada en el 2015.

Este año, además, todo apunta a que la meteorología acompañará a los participantes, un aspecto muy a tener en cuenta por las fechas en las que tradicionalmente se ubica esta marcha. Ello se va a traducir, no solo en una mayor comodidad en torno al esfuerzo a desplegar, que también, sino en el mayor disfrute del contacto con la naturaleza y los magníficos paisajes que la prueba -no competitiva, absolutamente todo lo contrario-, brinda. Este es uno de sus principales objetivos.

Quienes participaron en la edición anterior aún recordarán la conjunción de elementos desfavorables -agua, viento, frío, niebla- que se desató sobre sus cabezas, lo que hizo desaparecer prácticamente el paisaje de su vista en las latitudes superiores -precisamente, donde más se disfruta del mismo- y, unido a un exigente perfil, complicó bastante la caminata, que se volvió muy incómoda.

A priori, todo lo contrario de lo que se espera este año. El perfil de esta 22 Edición se dibuja dividido en dos partes, con forma de barco de papel, con un claro predominio del descenso: en una primera de casi 13 kilómetros de ascenso, continuo pero suave, se subirá desde Villoslada de Cameros (1.050 metros) hasta el Cerro Cebosa (1.533 metros), punto más alto de un recorrido que el año pasado estaba a 1.881 metros. A él se llegará tras salvar el mayor desnivel de la marcha, traducido en unos 300 metros de altura a lo largo de dos kilómetros y medio de longitud. Como se ve, muy asequible. Desde la cumbre los caminantes podrán detenerse a vislumbrar los gigantes montañosos de la parte sur de la Sierra Cebollera. Una vez que la abandonen emprenderán un descenso sin apenas altibajos, de algo más de 17 kilómetros, que les devolverá a la localidad de partida. La marcha cuenta con el apoyo técnico de la Sociedad de Montaña Sherpa.

El itinerario pasará por Lumbreras; El Hoyo, una antigua aldea, ya despoblada, de la que solo queda una casa en ruinas y muy buenas vistas; unos 6 kilómetros después atravesarán El Horcajo, una de las dos aldeas de Lumbreras; la otra es la de San Andres, situada junto a una de las colas del embalse de Pajares. Con la construcción de este perdió su imagen original ya que desapareció el barrio de Abajo y algunos de sus vecinos se trasladaron a las nuevas viviendas situadas a la derecha de la iglesia. Entre las dos aldeas suman unos 40 habitantes, aproximadamente. Para recobrar fuerzas los participantes dispondrán de tres avituallamientos: el primero y tercero en Lumbreras, y el segundo en El Horcajo.

Un día «para disfrutar»

Francisco Burgos, jefe del Área de Patrimonio e I+D de la Fundación Caja Rioja, augura una excelente jornada. «Se prevé una marcha para disfrutar en todos los aspectos, muy bonita y muy natural, con muy poca intervención humana a lo largo del recorrido», explica.

En ello pone el acento, más que en la dificultad. «Dentro de la exigencia, la gente montañera va a poder disfrutar más este año del camino que en medirse a sí misma. La zona lo merece», anticipa, no sin incidir también en unas previsiones meteorológicas que, como queda dicho, prometen dar lustre a la marcha, con temperaturas que oscilarán entre 9 y 20 grados y un terreno con la humedad a niveles muy por debajo de lo que es habitual a estas alturas del año, por la falta de precipitaciones.

Todo ello se enmarca en los objetivos perseguidos por la Fundación Caja Rioja con la organización de la marcha: «Hacer deporte; disfrutar del día y del conocimiento y cultura del territorio, y difundir la importancia de este para su preservación», incide Burgos.

Las cifras de inscripción, de momento, se sitúan en niveles muy similares a los de la edición anterior, cuando se apuntaron un total de 603 personas. La marcha admite hasta un millar de caminantes y, aunque la inscripción anticipada ya se cerró el día 28, los interesados también podrán apuntarse el domingo, en el frontón de Villoslada de Cameros, entre las 7 y las 7.45 horas, al precio de 18 euros. Como en años anteriores, la organización ha dispuesto un servicio de autobús desde Logroño hasta Villoslada de Cameros, al precio de 5 euros, para todos los que retiraron antes del pasado miércoles los correspondientes billetes.