La Rioja

«Ver las cloacas puede ser terrible»

Eduard Fernández es Francisco Paesa.
Eduard Fernández es Francisco Paesa.
  • Carlos Santos actor

RUn irreconocible Carlos Santos encarna a Luis Roldán en 'El hombre de las mil caras', trepidante thriller 'de despachos' dirigido con brío por Alberto Rodríguez ('La isla mínima') y que describe los tejemanejes entre Fernando Paesa (excelente Eduard Fernández) y Roldán y cómo el primero ayudó al segundo para después entregarle.

-Alberto Rodríguez decía que el personaje de Roldán era el más difícil de la película porque existía un referente en la cabeza de todos. ¿Cómo lo afrontaste?

-Las directoras de casting me llamaron para interpretar a otro personaje que sale en la peli. Hice la prueba para ese personaje y ese mismo día por la tarde me llamaron y me dijeron que querían volverme a ver pero en este caso para hacer de Luis Roldán. Estaba físicamente bastante alejado de mí y había también bastante diferencia de edad. En esos años él estaba cerca de los cincuenta años y yo no llego a los cuarenta . Hacía falta una transformación física, de cuerpo, de voz y creerme que soy ese señor y que tengo ese cargo. Empecé a documentarme, a ver entrevistas y casi por osmosis iba impregnándome de su forma de hablar.

-¿Cómo fue la caracterización?

-Era el primero en llegar al set de rodaje y el último en irme porque necesitaba un proceso más largo de caracterización. Me tenía que afeitar la cabeza cada día y me ponían unas patas de gallo falsas. El maquillaje y el vestuario me ayudaban mucho a ponerme en su piel.

-Hay un momento en el que Roldán dice que él sólo hace lo que hacen todos los demás.

-Precisamente esa frase desde el principio de los ensayos se la marque a Alberto como uno de los asideros que yo tenía para entender al personaje y acercarme a lo que le estaba ocurriendo. Mi personaje es el que tiene el mayor arco a lo largo de la película, el que pasa de estar en la cúspide del poder a acabar reducido a un auténtico guiñapo tras estar un año encerrado en París. Dentro de todos esos cambios que atraviesa, más o menos me podía identificar con ese momento. Él cree que es un cabeza de turco, que no ha hecho nada diferente de lo que hacen todos los demás. Se siente abandonado por sus amigos, acosado por la prensa y por el gobierno español, buscado en medio mundo... No es que la frase le disculpe pero sí que me ayudaba a entender lo que Alberto quería en la película.

-Dentro de que todos los personajes son estafadores, el de Roldán en el filme despierta hasta cierta ternura.

-Es el timador timado. Es un gran mentiroso como todos los demás en la película. La situación a la que se ve sometido puede causar cierta empatía. Pero simplemente se trata de mostrar como un timador puede ser engañado por otro más listo como Paesa.

Cultura en la cárcel

-Se hacen algunas bromas sobre su nivel cultural.

-En el libro de Sánchez Dragó se retrata a Roldán como un tipo muy interesado en culturizarse pero probablemente en esa época no sabía tanto de esos temas porque quizá no tenía ni tiempo. Sí que es cierto que tras su paso por la cárcel el tipo leyó toda la literatura que existía empezando por la A y terminando por la Z. Se culturizó muchísimo y él cuenta cómo eso le libró de cometer suicidio. En la película hemos querido dibujar un poco eso pero no nos olvidemos que estamos ante una ficción y que ninguno de nosotros sabemos exactamente cómo sucedieron los hechos.

-Es muy importante la relación de tu personaje con el de Marta Etura, que interpreta a la esposa de Roldán, y también con el de Eduard Fernández (Paesa). ¿Ayudó a esa química el hecho de que tuvierais un mes previo de ensayos?

-Absolutamente. Con Marta con la que no había trabajado hasta ahora. Es una compañera fantástica. Nuestros personajes tienen pocas secuencias juntos pero creo que se ve mucha complicidad. Más que una pareja en ciertos momentos parecen socios. Con Eduard Fernández ya había currado en 'Miel de naranjas' y ya entonces trabamos una gran química y una gran amistad.

-¿Cómo has visto la recepción del filme?

-Yo no había estado nunca en el Festival de San Sebastián. Estamos encantados con la acogida que hemos tenido. No es una película fácil. Trata algo que de alguna manera escuece, porque al final habla de lo que somos. Como dice Roldán en la película el problema de España son los españoles. Ver las cloacas del Estado y observar cómo funciona todo puede ser terrible. No pretende hacer una crítica política sino contar una historia de mentirosos. Lo único que ocurre es que estos mentirosos ostentan el poder.