La Rioja

Realismo vital de un homosexual en París

Recién amanecida esta novela y visto parte de lo escrito y publicado anteriormente por Luis García Martín, que firma Luisgé Martín, parece evidente que vuelca más que otros autores su vida en su obra. En 'El amor del revés' no sólo puede intuirse que es así, sino que lo es porque él mismo lo ha confesado. Es esta una novela autobiográfica y atrevida por cuanto lo es su autor no obstante confiesa intimidades de pensamiento, de sentimiento y de comportamiento difícilmente admisibles por la moral establecida.

'El amor del revés' es la vida misma porque es la vida de quien lo ha escrito y de muchísimas personas más que en el mundo son. Descubrirse uno a sí mismo homosexual en una sociedad como la nuestra no es gracia para festejar. Y no lo es porque con el descubrimiento llega la dificultad para adaptarse a vivir en un entorno hostil o cuanto menos suspicaz o escrupuloso.

Luisgé Martín explica cómo vivió en propia carne los problemas psicológicos que tuvo y mantuvo mucho tiempo hasta hallar un espacio amable o siquiera hospitalario que le ayudase a merecer afectos, a sentirlos y a manifestarlos. Eso es algo que solamente pudo llegar cuando abandonó Madrid para viajar a París y aunque no en ese orden, adentrarse en el mundo gay, conocer al hombre que le hizo feliz -un hombre mucho mayor que él, de distinta condición social, económica y cultural- probar el sabor de la ternura amorosa, del sexo espontáneo y aventurado y por qué no, lo mismo que en el ámbito heterosexual, sufrir el cansancio, el desaliento e incluso el hastío que la fuerza de la convivencia a menudo se aposenta en los amantes.

El camino del protagonista de la novela es sobrecogedor desde su infancia. Es una novela de realismo vital. Sus primeros amores tuvieron que ser callados. ¿Cómo ofrecerse a un púber amado si es del mismo sexo que uno y se desconoce cuál será su reacción sabiendo además que un error puede acarrear el aireamiento público de una condición sexual no tolerada por la mayoría social?

La íntima vida del protagonista en París deja de serlo para el lector porque Luisgé Martín lo cuenta todo. Desnuda su alma sin prejuicios, de la influencia de las ideas infantiles (estudio con frailes, fue scout), de sus lloros a solas, de la práctica de un 'sexo seco' (como él lo dice en el libro) como alternativa, de su admiración por los escritores Michel Leiris y Cortázar al que él entrevistó en París y del que hay mucho en las páginas de esta novela. Es el drama de alguien que por haber nacido homosexual se siente cucaracha.

La novela es una muestra de vida trágica por naturaleza que el protagonista convierte en VIDA algo más que soportable. La historia mueve a la identificación y por ende a la solidaridad. En estas páginas está su autor 'del todo' o casi del todo porque él mismo dice que tras momentos en que no puede ocultar sus miedos o su timidez llegan otros de «desvarío y excesos impensados», lo cual le conduce a alterar algunos nombres. Es IMPORTANTE no leer las 13 últimas palabras del libro si no se ha leído todo lo anterior.