La Rioja

«Ser actriz no significa otra cosa más que trabajar y estudiar»

Concha Velasco, en un momento de la interpretación de 'Reina Juana'.
Concha Velasco, en un momento de la interpretación de 'Reina Juana'. / SERGIO PARRA
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  • La veterana intérprete vallisoletana encarna en 'Reina Juana' (Teatro Bretón, 20.30 horas) a la reina de Castilla que vivió media vida encarcelada

Su ininterrumpida presencia desde hace décadas en la escena española, ya sea en el cine, el teatro o la televisión, la ha convertido en alguien familiar para el público español. Mucho ha llovido desde que una desconocida quinceañera Concha Velasco (Valladolid, 1939) debutara en la gran pantalla con 'La reina mora' (1954), pero su ilusión por la actuación no ha mermado un ápice, si acaso ha crecido. Hoy llega pletórica al Bretón con 'Reina Juana', un complicado monólogo, escrito por Ernesto Caballero y dirigido por Gerardo Vera, que repasa la última noche del cautiverio de Juana la Loca.

- Regresa al Bretón con 'Reina Juana', pero solo con una función.

- Me hace muchísima ilusión volver a Logroño y al Bretón, donde he tenido éxitos muy grandes. Es una ciudad que me encanta. La pena es que vayamos sólo una noche porque espectáculos como este son muy caros y costosos. Cuenta la última noche de la vida de una Juana que lleva 45 años encerrada, y con 76 años, su nieto Felipe II la obliga a confesarse con Francisco de Borja, el único con el que ella permite confesarse porque nunca lo había hecho nunca. Ella siempre fue la niña conflictiva de la familia: la más guapa, la más inteligente, la más preparada, pero estaba llena de preguntas y exigía respuestas. Y eso es lo que contamos nosotros, su última noche y su confesión. Se podía haber hecho con un foco y una persona en escena, sin más porque el texto es estupendo, pero Gerardo Vera y la productora decidieron hacer de 'Reina Juana' un gran espectáculo visual y eso es lo que ofrecemos. Por eso vamos sólo una noche, porque el teatro hoy en día o se llena o no se pueden dar espectáculos de esta magnitud.

- ¿Son los conflictos de Juana lo que la convierten en un personaje tan interesante?

- Sí, y no sólo interesante para nosotros porque ¡la de veces que se ha tratado esta figura en el cine, en el teatro, en televisión! Pero siempre hasta el momento en el que es encarcelada. Hasta ahí, siempre nos ha gustado: con Aurora Bautista, con Pilar López de Ayala, con Irene Escolar... La historia de Juana la Loca siempre nos ha interesado hasta ahí, y aquí lo que contamos es por qué se encerró a esta mujer siendo la reina de Castilla y por qué esta maravillosa mujer ha sido despreciada y maltratada por la Historia.

- ¿Quizás porque se adelantó a su propia época?

- No, con ella se cometieron muchas barbaridades. Su padre, Fernando el Católico, no era tan católico como se piensa ni muchísimo menos. Para mí, él siempre ha sido una figura despreciable, ahora se puede decir, porque hace años cualquiera se metía con los Reyes Católicos... Hay que dar las gracias a la serie de televisión 'Isabel', tan bien documentada y preparada, que nos ha permitido descubrir un poco lo que fueron los Reyes Católicos. Y cuando llegó a mis manos este texto, yo sabía muy bien de qué iba a hablar, a quién iba a conocer profundamente y estoy feliz de interpretar a Juana.

- Encarna de nuevo a una mujer fuerte y temperamental. ¿Son papeles que busca usted o ellos son los que la encuentran?

- A veces los pido yo. Hay veces en las que llamo yo, porque soy actriz vocacional, no estoy aquí por casualidad. Empecé como bailarina y me sirvió mucho, pero yo soy actriz vocacional desde niña y eso no significa otra cosa que trabajar, estudiar, trabajar y estudiar. Y cuando hay papeles que me interesan, yo llamo. El de Santa Teresa fue Josefina Molina la que vino a verme y me ofreció hacerlo. Pero para Hécuba, por ejemplo, yo llamé a José Carlos Plaza para que me lo diera, o a José María Pou para hacer a Madame Rosa en 'La vida por delante'.

- ¿Qué es lo más difícil de un papel como el de 'Reina Juana'?

- Para mí, lo más difícil fue aprenderme el texto. Es un texto poético, bello, difícil... Ernesto Caballero es un gran autor y es uno de los escritores contemporáneos más importantes. El texto es casi poesía del siglo XV y tiene una duración de hora y media o más. Así que durante un año he tenido que aprenderlo y me costaba ¡cinco horas por página! Es un texto muy duro y en el teatro no hay ni pinganillo ni apuntador ni nada... Yo creo que últimamente la televisión confunde mucho. Esto de llamar famosos a todo el mundo sin saber lo que es ser actor o actriz... porque es un oficio en tanto es respetar las indicaciones del director, pero es un arte como tal, que requiere talento y disciplina. ¡Que no es tan fácil, vamos!

- Pero la cosa cambia tras el estreno, ¿no?

- Una vez que se ha estrenado la obra, disfruto tanto que no me acuerdo casi de aquellos momentos iniciales. Y llego al teatro tan contenta, para mí el camerino es la prolongación de mi casa... Hasta que llega un momento en el que echo a todo el mundo de allí, porque necesito mi momento de concentración.

- Y, ¿en qué piensa en ese instante?

- Eso no se lo cuento a nadie porque son cosas que nada tienen con mi vida personal. De hecho, me molesta muchísimo cuando leo una crítica o algún comentario sobre que esto o aquello tiene que ver conmigo o con mi vida... Nada tiene que ver con mi vida, eso lo aprendí de don José Tamayo cuando hice con él 'Abelardo y Eloísa'. Al final de la obra yo tenía que llorar muchísimo y le dije que no podía llorar más, que 'ya había matado' a mi padre, a mi madre, a mi hermano, a toda mi familia... Y él me dijo: «Es que usted no debe pensar en eso, debe pensar en qué sentía Eloísa en el momento en el que se separa de Abelardo para siempre». Eso es ser una actriz, buscar los sentimientos del personajes no los propios. O sea, que cuando hago Juana no pienso en nada mío, así que cuando leo algo así, me indigna profundamente porque lo veo como una falta de respeto hacia mi profesionalidad.

- Teatro, televisión..., ¿y qué hay del cine?

- En televisión, estamos a punto de empezar 'Las chicas del cable' con Netflix para Bambú, ambientada en el año 1929 cuando se inaugura la Telefónica. Pero no he marginado el cine: tengo hechas 130 películas y una que no he podido hacer por el éxito de 'Reina Juana'.

- Entonces, ¿su ausencia de la gran pantalla es más por falta de tiempo que por falta de interés?

- Claro, y por la edad. Porque cuando se tiene mi edad, yo ya he hecho todos los papeles de señora mayor posibles. Y que me ofrezcan un personaje en el cine que me interese mucho es difícil. Nos pasa a todas las actrices, pero como tengo la suerte de que en teatro y televisión me siguen ofreciendo papeles importantes, no estoy dispuesta a hacer una bobada en el cine, porque no me hace falta, no lo necesito y además no quiero. ¿Qué quieres que te diga? ¿Para qué voy a hacer un papelín tonto en una película de bajo presupuesto? Lo que sí me gustaría es una película dirigida por mi hijo Manuel, y con él sí que haría lo que hiciera falta.