La Rioja

Altas y bajas pasiones

Al incombustible Woody Allen le quedan un par de películas para llegar a la número 50 en su trayectoria. Vive para rodar, porque así, como ha comentado en algunas entrevistas, no piensa en la muerte. Adicto confeso al trabajo, su prolífica carrera ha aportado a la historia del séptimo arte un puñado de grandes clásicos, pero últimamente lo suyo es una de cal y otra de arena. 'A Roma con amor' era infumable, impropia de su talento, aunque con 'Blue Jasmine' se redimió, pero propuestas como 'Irrational man' se antojan irregulares, como si no estuviesen cocinadas del todo, como si tuviera prisa en enlazar un proyecto con otro.

'Café Society' inauguró el festival de Cannes y goza de buena puntuación en la red, pero ya no suscita la unanimidad de antaño. Se trata de otra película coral que transcurre entre Nueva York y Los Ángeles en los años 30. Jesse Eisenberg, Kristen Stewart, Blake Lively y Steve Carell encabezan el reparto de un relato poblado de estrellas de cine, millonarios, playboys, profesores y gángsters.

«Cuando escribí el guion, lo estructuré como una novela», señala Allen. «Al igual que en un libro, te detienes un rato en la película para ver una escena del protagonista con su novia, una escena con sus padres, seguida de una escena con su hermana o el gánster de su hermano, una escena con estrellas de Hollywood e individuos varios dedicados al trapicheo, y luego la Café Society, con políticos, debutantes, playboys y la gente que engaña a sus respectivas parejas. Para mí, fue siempre una historia de todo el mundo, no de un personaje».

Tras el Dorado

El protagonista (Eisenberg), decide mudarse de La Gran Manzana a Hollywood huyendo de sus padres. Busca probar fortuna en la meca del cine y comienza su andadura como chico de los recados para un agente. El romance se cruza en su camino. «La historia de amor del protagonista es el eje central pero los demás personajes componen la atmósfera y la estructura de la historia».

Famoseo, artistas y pijerío se dan cita en las imágenes de 'Café Society'. El look es obra del director de fotografía Vittorio Storaro, ganador de tres Oscar, con el que Allen no había trabajado con anterioridad. «La fotografía en una película es muy importante para mí a la hora de contar la historia y Vittorio es un artista magnífico», comenta el cineasta. Como novedad para ambos, rodaron la película en formato digital.

«Cuando el personaje principal regresa a Nueva York, todo tiene mucha más luz y mucho más colorido, sobre todo las escenas de los clubes nocturnos. A medida que avanza la película, hay más equilibrio entre los elementos visuales de dos ciudades opuestas. Eso es algo que siempre me gusta añadir: partes que son opuestas visualmente al principio, pero que poco a poco se hacen más similares, hasta que se unen». A ver si esta vez nos quitamos de la cabeza la terrible estética de las últimas propuestas del genial cineasta que nos regaló 'Manhattan' o 'Hannah y sus hermanas'.