- ¿Mil euros exactos?
- Cobro 1.100 euros brutos que son 1.030 netos. Hace dos años me concedieron una beca FPI (Formación de Personal de Investigación) y todavía me quedan otros dos años. Espero tener acabada la tesis para entonces.
- ¿Precariedad?
- Para como está el mercado laboral no es fácil tener un contrato para cuatro años como el mío. En cualquier caso, la beca de la que tengo no me daba cobertura social los dos primeros años. Ahora al menos ha pasado a ser un contrato y da más estabilidad pero al final gano lo mismo porque me suben el sueldo pero me retienen más.
- ¿El 'mileurista' es un superviviente?
- Yo tengo la suerte de vivir con mi novia que es funcionaria y con un sueldo fijo la situación es diferente. Vivimos en un estudio de 60 metros cuadrados por el que pagamos 420 euros de alquiler. Además hago lo que me gusta y comparándome con compañeros de generación que van de ETT en ETT me puedo considerar privilegiado.
- ¿Sin problemas entonces?
- El problema grande de verdad para los jóvenes es la vivienda. Es muy cara y te condena a vivir de alquiler. Aún así, mi novia y yo vamos a intentar comprar un piso dentro de poco.
- ¿Los jóvenes tienen muchos problemas?
- No es correcto enfocarlo sólo desde la perspectiva de los jóvenes. Venimos de un modelo de sociedad salarial que la evolución del capitalismo ha hecho caer en crisis. Seguimos viviendo bajo ese modelo en una sociedad en la que el trabajo ya no es el eje central. La clase media está en peligro de exclusión, algo que tradicionalmente sólo le ocurría a las clases bajas. Es lo que pasa con los denominados como 'mileuristas', pero también con gente que se queda en el paro con 40 ó 50 años y sabe que va a tener muy difícil encontrar otro trabajo.
- ¿Solución?
- Una propuesta de renta básica que incluyera un salario único universal incondicionado. Pero claro, esto supone cargarse el esquema de la sociedad capitalista. Casi nada. La jungla urbana se encuentra habitada por multitudes de especies sociales. Últimamente, una clase nueva se extiende con rapidez por las ciudades españolas. Se caracteriza por un alto grado de preparación educativa y un sueldo bajo. Invierte su sueldo en pagar el alquiler (si ha podido emanciparse) y en gastos imprescindibles de forma que apenas puede ahorrar algo. Esto se traduce en dificultad para acceder a una vivienda digna. Vive prácticamente al día y puede ser un becario, un investigador, un publicista, un informático... porque esta nueva raza no entiende de profesiones. Es el 'mileurista'.
Causas variadas
El 'mileurista' es un ser humano que se siente engañado. Engañado por un sistema que no le adjudica oportunidades. Engañado por unos políticos que no aseguran, ni de lejos, una vivienda digna. Y de tanto engaño, llega la desilusión. Para curar esa desilusión en familia, los 'mileuristas' han creado hasta una página web, www.mileuristas.es.
Las causas que explican este nuevo fenómeno social son variadas. Una aglomeración de personal altamente cualificado que no tiene pastel suficiente para repartirse. Unos precios de vivienda que hace mucho que traspasaron los límites de la cordura. Un cambio en el eje de la sociedad, cada vez más alejado del trabajo. Y un mercado laboral inestable, como así atestigua Carlos Ollero, Secretario General de Comisiones Obreras en La Rioja: «Los empresarios tienen una mentalidad basada únicamente en la búsqueda del beneficio a toda costa. Esto lleva a la explotación de generaciones enteras de jóvenes. Es un modelo negativo hasta para la propia economía de la región».
Para Ollero, a todo esto hay que unir una legislación que no ayuda nada: «Las leyes actuales fomentan la precariedad laboral. Mientras no cambie el modelo de contrato temporal continuará siendo el predominante». La solución pasa por una revolución en muchos campos. «La mentalidad empresarial tiene que cambiar, hay que aportar empleo estable y para todo esto tiene que haber una verdadera voluntad política por parte de la Administración», apunta Ollero.
La realidad es que a corto plazo no parece que las cosas vayan a cambiar para el 'mileurista'. Sin ir más lejos, el precio de la vivienda no para de subir. Siempre le queda el consuelo de pensar que hay gente que directamente no tiene trabajo. O tomárselo con filosofía y pensar que, por suerte, no es un «novecientoseurista».
El 'mileurismo' tiene, como todo, dos puntos de vista o vertientes. Si la persona que cobra esa cantidad está independizada -o en vías de lograrlo-, la cuesta se antoja muy cuesta arriba. Cubrir mensualmente el plazo de la hipoteca, la letra del piso o el recibo del alquiler contando únicamente con mil euros (que nunca es esa cantidad, porque los mil euros son el sueldo bruto y no neto) es muy complicado. Si se destinan 700 euros para pagar estos gastos, las cuentas indican que quedan 300 o 400 euros para comer y para abonar recibos varios (gas, agua, luz...). O sea, que no queda apenas nada -ni aun haciendo malabarismos con tan elástica nómina- para los anhelados caprichos juveniles.
Claro que la otra visión, la de no estar independizado (ni planteárselo) del hogar paterno tampoco supone una bicoca. Si bien es cierto que entonces los mil euros se destinan a los gustos privados del que percibe tan excelso sueldo, tampoco es una situación soñada. Hay dinero para darle gusto al cuerpo y para vacaciones pero no hay futuro adulto a la vista. No existe la posibilidad de adquirir una vivienda porque la capacidad de ahorro se esfuma.
Y una se plantea quién tiene la culpa. Los empresarios por buscar únicamente su beneficio; los políticos por dedicarse a cruzar críticas absurdas sin decantarse por los problemas reales de una generación, la de los mileuristas, que pronto tendrán que sufragar las pensiones de los españoles; los sindicatos porque tampoco se han preocupado por atajar una coyuntura que obliga a los jóvenes a prepararse hasta la extenuación sin ofrecer la oportunidad de sobrevivir sin morir en el trabajo. Quizás la culpa, como siempre, sea de los propios jóvenes 'mileuristas' por no valorar su propia formación y acabar pensando siempre que «si no lo hago yo por mil euros, habrá cientos que lo hagan por menos y sin rechistar». Sergio lleva dos años y medio en la UR trabajando en el departamento de comunicación como diseñador, que es lo que le gusta. Tiene un contrato de un año que le renovaron por uno más que le convierte en 'mileurista'. Pero en diciembre el contrato se acaba
- ¿Y después?
- No sé si me van a renovar porque pasados estos dos años están obligados a hacerme fijo. Me buscaré la vida en Logroño y si no a la aventura.
- ¿Ejerces de 'mileurista'?
- Vivo con mis padres porque con mil euros tal y como está el mercado es imposible comprarse un piso. Tengo 28 años y quiero independizarme pero en estas condiciones no puedo. Dinero ahorrado algo tengo y me he podido comprar un coche pero la verdad es que preferiría vivir más mi vida.
- ¿De quién es la culpa?
- De los políticos, que trafican con la vivienda. Ellos hacen la ley y ellos la aplican como quieren, es un circo. Y en la Constitución ya pone que todos tenemos derecho a una vivienda digna.
-Mal panorama
- Hay mucha gente preparada pero trabajos muy precarios y con sueldos bajos. Al principio transiges pero ves que tu situación no cambia y eso te va mellando.