La Rioja supera este verano la media de rayos caídos, que se sitúa en 180 por tormenta
Sólo el 19 de julio, la jornada del incendio de la Colegiata de Alfaro, se registraron más de 2.000 rayos Agoncillo ha contabilizado 18 tormentas desde mayo
El verano del 2006 se ha convertido en uno de los más tormentosos, desde el punto de vista meteorológico, de los últimos años. Desde el 1 de mayo, La Rioja ha registrado 18 jornadas con descarga eléctrica. Aunque el estío apenas ha sobrepasado su primer mes, la cifra comienza a acercarse a la media veraniega de La Rioja. Desde mayo hasta octubre, la región registra entre 23 y 30 tormentas en total, de acuerdo a los datos del Instituto Nacional de Meteorología. Y según apuntan los expertos, aún quedan en el calendario algunos de las días más tormentosos del año, como son los últimos de julio y todos los de agosto.
Evelio Álvarez, jefe de predicción y vigilancia del Centro Territorial Meteorológico de Aragón, La Rioja y Navarra, se encarga de redactar las estadísticas de rayos caídos desde el 1 de mayo hasta el 12 de octubre en la zona de influencia de su departamento. Con los datos actuales, confirma también que la fuerza de las tormentas de este verano supera a la de años anteriores y las previsiones continúan en la misma línea. «Llevamos toda esta semana con alerta amarilla, y hoy [por ayer] hemos entrado en alerta naranja. Es decir, nos encontramos ante un riesgo de tormenta permanente», asegura Álvarez.
Aunque aún no ha contabilizado todas las descargas eléctricas del verano del 2006, el Centro Territorial Meteorológico de Aragón, La Rioja y Navarra ya ha estudiado los días más tormentosos. Su jefe de predicción meteorológica estima que el pasado 19 de julio, el día de la tormenta que acabó incendiando una de las torres de la Colegiata de San Miguel, cayeron sobre el territorio riojano más de 2.000 rayos (sólo en Aragón, aquel mismo día, se registraron entre 15.000 y 17.000 rayos, según cálculos del mismo Centro Territorial). De esta manera, La Rioja contabilizó en una sola jornada más de un tercio de los 5.500 rayos totales que suelen caer en la región durante un verano completo.
El 25 de julio, una tormenta de verano habitual, con agua y granizo, dejó sobre tierras riojanas alrededor de 200 rayos, una cantidad que se aproxima a la media de rayos caídos durante una jornada cualquiera de tormenta. Según el informe 'Climatología de descargas eléctricas', elaborado por el Centro Meteorológico, cada tormenta deja en La Rioja una media de 180 rayos.
Los meteorógolos consideran «anormalmente fuerte» la cifra de rayos registrados el 19 de julio, aunque Evelio Álvarez no cree exagerado este registro respecto a días similares de otros veranos. «Cada dos o tres años, solemos tener una jornada así que, por supuesto, aumentará la media de rayos por tormenta del 2006», sostiene. La Rioja, dentro de la franja norte del Valle del Ebro, es una de las zonas más tormentosas de España, como señalan los mapas del Instituto Nacional de Meteorología, disponibles en su página 'web' (www.ine.es). Las características físicas de la región, limitada al sur por el Sistema Ibérico y vertebrada por una multitud de ríos afluentes del Ebro, la convierte en objetivo de las descargas eléctricas. Pero este año, además, existe otro factor que explica el incremento de la actividad tormentosa. «La primavera ha sido muy cálida», indica Evelio Álvarez.
Los estudios del Centro Territorial de Meteorología permiten concluir que los núcleos tormentosos de La Rioja se inician en el norte de la provincia de Soria (Picos de Urbión) y en la sierra de Cameros. Siguiendo los ramales montañosos que enmarcan los ríos (Tirón, Oja, Najerilla, Iregua, Leza, Cidacos y Alhama), se trasladan en dirección al Ebro. Las nubes procedentes de La Rioja, después de recargarse en el río, se desplazan hacia el sur de la región y también de Navarra y suelen descargar en la Ribera. De ahí que Alfaro, por ejemplo, sea habitualmente una de las zonas más castigadas por las tormentas de electricidad.