En declaraciones a Diario LA RIOJA, el portavoz de la central, Elías Fernández, aseguró que «todo está normalizado y la previsión es acoplarse a la red a lo largo de esta noche (por ayer)».
El pasado sábado la temperatura del Ebro pasó de los 23 grados habituales en esta época a 25. Por ello, la central de Garoña aplicó el protocolo y redujo potencia al situarse la temperatura del agua en 24 grados y paró al llegar a 25. Esta situación es la primera vez que se da en sus 30 años de historia, algo explicado en que antes el protocolo decretaba el parón con temperaturas superiores a los 25 grados actuales.
La instalación burgalesa restó importancia al parón, ya que explicó que «la diferencia de temperatura había sido de medio o un grado y hay unos límites de especificación para algunos equipos, no para la central, y el protocolo aconseja, si se llega a cierta temperatura. reducir la potencia en primer lugar y si continúa, cesar en la actividad».
CCOO de La Rioja aprovechó el episodio para reclamar ayer al Gobierno riojano que negocie con el Ministerio de Industria un calendario de cierre de la central nuclear burgalesa.