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Lunes, 24 de julio de 2006
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Cosas del buen hacer
Fuenmayor celebró ayer su Feria de Artesanía y Vino, que se ha consolidado como un referente para los expositores
Ver, tocar, probar, oler, degustar. Los cinco sentidos del vino afloraban ayer con la pujanza del calor veraniego y la fuerza de una fiesta que desde la anterior edición ha pasado de ser una feria más de productos de artesanía a convertirse en un referente para los expositores.
Cosas del buen hacer
Cestería en uno de los puestos de la feria de Fuenmayor celebrada ayer. / J. C. PULGAR
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La feria empezó con la presencia de las autoridades locales, con concejales de diversos grupos políticos, representantes del Gobierno regional y nacional y el presidente del Consejo Regulador del Rioja, Víctor Pascual, que fue el encargado de la inauguración oficial al filo de las 11 de la mañana.

Pascual recordó su vinculación con el pueblo, en el que ha desarrollado la mayor parte de su carrera profesional y recordó lo mucho que ha cambiado desde que llegó a trabajar. Asimismo, hizo un paralelismo entre lo que ha evolucionado el vino de Rioja y Fuenmayor, recordando que en el municipio se creó a finales del siglo XVIII la Real Junta de Cosecheros, primer embrión de lo que hoy es el Consejo Regulador.

Abierta la feria, los artesanos mostraron sus habilidades y sus productos. Se podía mirar, probar y comprar todo tipo de mercancías artesanas, desde patés y embutidos hasta muñecos y encuadernaciones. Al público no le importó hacer cola para recoger los tickets y la copa de vino de Rioja grabada con el escudo de Fuenmayor, que les permitían acudir a los stands de las dieciséis bodegas locales y a una invitada del pueblo hermanado de Tresses, en la región de Burdeos.

Aunque los productos alimenticios eran los que ocupaban mayor número de puestos, también las diferentes artes decorativas y suntuarias tenían su representación en esta feria, desde los ungüentos a la pintura pasando por la madera, la cestería o la alfarería, con un torno en el que los más pequeños pudieron incluso hacer sus pinitos modelando pequeños jarritos. Hubo demostraciones también de tonelería, de cordelería, de talla de madera y de otros muchos oficios.

La música ocupó también su parte con una actuación folclórica a cargo de un grupo de gaiteros riojanos. En el apartado gastronómico destacó la multitudinaria degustación de chorizo a la sidra preparada por la sociedad 'La Malaria'. Al hacer balance, los artesanos y bodegueros se mostraron satisfechos con los resultados.



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