MANUEL GARCÍA PÉREZ MÉDICO
«Aunque me marché de La Rioja a los 14 años, nunca la he abandonado»
La globalización ha acortado las distancias. El doctor logroñés sigue desde Bruselas la actualidad riojana a través de Internet y de las 'web cam', pero echa de menos los champiñones de la calle Laurel, el Logroñés de Primera y los atardeceres de Viguera
Todos los días, Manuel García Pérez ve lo que pasa en La Rioja. Sus ojos son las 'web cam' que el Ayuntamiento de Logroño, el Gobierno regional y algunas instituciones privadas han colocado sobre los techos de la capital. Su preferida, la cámara que enfoca el templete de música de El Espolón. «Cada vez me siento más cerca de mi tierra», explica. Internet, sobre todo a través de 'larioja.com', constituye otro de los nexos de unión del médico logroñés con su ciudad. Pero no sólo por la vista recuerda sus orígenes. También por el gusto.
Cuenta García Pérez que la globalización ha llevado hasta Bruselas los sabores de su infancia. «Los chorizos de Albelda se encuentran en tiendas de aquí, y, por supuesto, también venden vino de Rioja», relata. «Y la tortilla de patata, otro de mis platos preferidos, ya está en todos los lugares del mundo», continúa. Aunque eso sí, el doctor riojano asume que se ha hecho a la cocina belga (la califica como «excelente»), a la cerveza del país y a los quesos.
Los 9 de junio son fiesta en el departamento de Manuel García Pérez. El Día de La Rioja, él y otros riojanos que trabajan en la capital de Europa se reúnen e invitan a sus compañeros a brindar con una copa de vino y a degustar productos típicos de la tierra. «Estos encuentros son maravillosos», explica. Una manera de salvar la distancia con sus añoradas fiestas de San Bernabé. «Reconozco que son las fiestas que más me gustan porque en ellas se ve la verdadera esencia de nuestra ciudad», asevera.
Pero ciertas cosas se siguen echando de menos: los pinchos, los atardeceres de Viguera o los tiempos en los que el Logroñés campaba por la Primera División y permitía presumir ante los colegas comunitarios. Manuel García Pérez mantiene una relación «buena» con su región de origen. «Aunque me marché a los 14 años, nunca la he abandonado. Sigo viajando para ver a mi madre, me gusta pasear por el Casco Antiguo y comerme un 'champi' en la Laurel», agrega. ¿Qué opina de Logroño? «Ha cambiado a mejor», responde sin dudar.