Ninguno podía imaginar que las inclemencias del tiempo de anteayer les jugarían tan mala pasada. «Llegó una tormenta muy fuerte y empezó a soplar el viento y a llover muchísimo», explicaba ayer Carlos Márquez, el coordinador de este grupo scout. Rápidamente se pusieron en contacto con los otros dos grupos, que se encontraban en ese momento en el Monasterio de Valvanera, para que «no se moviesen, porque no era lo más indicado con ese tiempo», relató.
Sobre las ocho y media de la tarde y viendo que la lluvia y el viento no amainaban, los monitores decidieron llamar al 112 para que procedieran a la evacuación de los niños del campamento. Allí aparecieron la Guardia Civil, el SOS Rioja y Protección Civil para trasladar a los nueve niños y los tres monitores al monasterio donde ya se encontraban sus 26 compañeros. El coordinador del grupo asegura que esta medida se tomó más «por precaución» que por un peligro real.
Una vez allí, los monitores explicaron la situación a los niños y jóvenes y decidieron actuar con normalidad para «no alarmarles», explicaba Carlos. Después del susto, los juegos tomaron el protagonismo y todos participaron en ellos como si no hubiese pasado nada. «Tranquilos y cómodos», así han pasado la noche según los monitores, que han quedado gratamente sorprendidos con la hospitalidad del Monasterio de Valvanera.
Los padres, contentos
Por la mañana, un 'cola cao' calentito y en marcha otra vez. A las once de la mañana todos los acampados se encontraban de nuevo en 'La Bolacha' dispuestos a arreglar los desperfectos producidos por la tormenta.
Curiosamente, todas las tiendas de campaña en las que duermen los niños se mantenían intactas, y afortunadamente no hubo que lamentar ningún daño. Sin embargo, sí que tuvieron que recomponer la lona que separaba un espacio dedicado a cocinar, un toldo de este mismo material que resguardaba del sol a un comedor de piedra, alguna estructura que albergaba provisiones y, por supuesto, secar y reorganizar todo lo que se había mojado.
Los padres fueron inmediatamente informados de la situación y «están contentos con la decisión que tomaron los monitores», aseguró Carlos. Ellos, además de compartir esta sensación, afirman que «están muy orgullosos del comportamiento que tuvieron los niños». Hasta ahora han estado muy cómodos en el paraje escogido para realizar el campamento este año, y si el tiempo se lo permite se quedarán hasta el día 30 de este mes. Lo del otro día fue sólo «un pequeño susto».