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Jueves, 20 de julio de 2006
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Dos soldados israelíes mueren en la primera incursión terrestre en el Líbano
El ejército israelí penetró ayer por primera vez en territorio libanés con el objetivo de atacar una posición de Hezbolá cercana a la frontera en una operación que fue un fiasco puesto que las milicias chiíes sorprendieron a los militares, mataron a dos de ellos e hirieron a nueve. Un miliciano también murió.
Dos soldados israelíes mueren en la primera incursión terrestre en el Líbano
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Fuentes del ejército recalcaron que se trataba de una operación puntual y que en ningún caso significaba que se esté preparando una invasión de Líbano, una posibilidad que los líderes políticos y los jefes militares israelíes no han descartado pero que a la vista de lo ocurrido ayer es evidente que presentaría numerosos riesgos.

El fiasco de la incursión fue más claro cuando, después de matar a los dos soldados y de herir a nueve, las milicias barrieron la zona del incidente con granadas de mortero, dificultando enormemente el rescate de las víctimas, una operación compleja que da una idea del desarrollo militar que ha alcanzado Hezbolá.

Por octavo día consecutivo los F-16 bombardearon todo el Líbano causando la muerte a 55 civiles sin que por ello se redujera la intensidad del bombardeo sobre Galilea. El número de víctimas mortales libanesas ya supera las 300 y prácticamente la totalidad son civiles, según el primer ministro Siniora.Siniora, que políticamente es un protegido de Estados Unidos, exigió un cese el fuego inmediato y cifró en más de medio millón el número de personas que han huido de sus casas.

Noche de bombas

Las fuerzas aéreas israelíes lanzaron anoche 23 toneladas de explosivos contra un búnker al sur de Beirut en el que sospechan se esconden dirigentes de la organización chií libanesa Hizbulá, informaron fuentes militares israelíes.

Según las fuentes, al menos 20 aviones de las fuerzas aéreas israelíes participaron en el ataque contra el búnker en el campo de refugiados palestinos Burch al Barachne, al sur de Beirut y en el que viven más de 20.000 personas.

Se trata de un agresión destinada a matar a los dirigentes de Hizbulá, no obstante el Ejército israelí no pudo confirmar si han sido alcanzados ni sí su máximo líder, Hasan Nasrala, se encuentra entre ellos.

Por primera vez desde el inicio de la crisis el presidente Bashar al-Asad se pronunció sobre la situación, según recogió un despacho de la agencia oficial siria Sana. Asad hizo un llamamiento a la comunidad internacional para que ponga fin a las «dilaciones» y se implique en la consecución de un alto el fuego, una posición que es completamente contraria a la que mantienen Israel, Estados Unidos y el Reino Unido, y que, por lo tanto, no tiene ninguna posibilidad de prosperar.

Siria se pronuncia

La declaración de Bashar al Asad llega después de que numerosos líderes occidentales, incluidos el presidente Bush y Solana- hayan pedido a Irán y Siria que ejerzan su influencia sobre Hezbolá para que libere a los dos soldados que ha capturado y cese el lanzamiento de cohetes contra Israel.

La autoridades libanesas expresaron ayer su alarma por la «situación catastrófica» de la población, con problemas de agua, víveres y medicamentos debido a los ataques que Israel lanza sobre el país desde hace una semana.

En todo el país, unas 600.000 personas, en su mayoría de nacionalidad libanesa, han abandonado sus hogares desde que Israel empezó a bombardear el Líbano, según el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados.

Mientras, Estados Unidos, Francia, Reino Unido y otros gobiernos latinoamericanos continuaron con la evacuación de sus nacionales.

Ayer, el impacto de un proyectil israelí contra un camión perforador en el barrio cristiano de Ashrafiyeh, en el este de Beirut, quebró la calma en parte de la ciudad y atemorizó a los habitantes que aún se consideraban en zona segura. Porque Beirut , aunque ha recibido el impacto de innumerables proyectiles israelíes, tenía dos zonas bien diferenciadas: el sur, donde caían las bombas, y los barrios en los que las explosiones solo se oían o se veían por la televisión.

Calles vacías

Tras esta explosión, que produjo daños materiales, la policía ha recibido decenas de llamadas de ciudadanos preocupados al observar algún camión cerca de sus viviendas, por miedo a un ataque como el registrado ayer.

Hasta ahora, la inmensa mayoría de las bombas lanzadas por la aviación israelí contra Beirut han impactado en Dahie, el nombre que recibe el conjunto de barrios del sur de la capital, además de golpear los principales nudos de comunicación y rutas de acceso. Poblados sobre todo por árabes chiíes, muchos de ellos llegados a Beirut tras huir de anteriores contiendas bélicas libradas en el sur del país, los barrios meridionales concentran el apoyo a Hezbolá en la capital.

De esa zona, la más humilde de Beirut, donde las construcciones apenas dejan espacio libre y no hay zonas verdes, proviene la gran mayoría de los refugiados beirutíes. Tras los primeros días de ataques apenas hay movimiento. Casas y calles están vacías, incluidos los pequeños comercios instalados en las plantas bajas de los edificios.

En esa zona la policía tiene una presencia meramente testimonial ya que el control de la seguridad y de los accesos está en manos de los milicianos de Hezbolá, vestidos de negro y bien armados, cuya organización también se encargaba de la gestión de múltiples colegios, hospitales y centros caritativos.

El resto de la ciudad, en especial los lujosos barrios del centro y de las montañas que rodean por el este Beirut , apenas han sufrido la violencia de los misiles israelíes.

Taxis de servicio

Aunque la mayoría de las tiendas permanecen cerradas en esa parte de la ciudad, donde se concentra la prensa extranjera, todavía se pueden encontrar comercios abiertos e, incluso, lugares donde tomar un café mientras se ven los últimos vídeos musicales.

En la zona tranquila de Beirut ha vuelto la recogida de basura, tras varios días sin servicio, y hay parejas paseando de la mano por la línea de la costa, desde donde pueden ver los barcos de guerra israelíes.

Los restaurantes que quedan abiertos funcionan a pleno rendimiento y los taxis siguen circulando por allí ávidos de clientes, a los que llevan a cualquier lugar «excepto a Dahie (sur de Beirut)», como explican.

Durante el día de ayer se confirmó la evacuación de unos tres mil extranjeros, entre ellos un millar de estadounidenses y otro tanto de indios, así como 600 latinoamericanos, unos 500 alemanes, 260 franceses y 180 británicos, entre otros.



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