A lo largo de 2005 pasaron por las distintas fases del proyecto un total de 315 personas, el 65% de las cuales eran mujeres. Al servicio de orientación recurrieron 285 potenciales trabajadores; al de formación, 141 y al final lograron la inserción laboral 165 participantes.
La actividad, a lo largo de este ejercicio pasado, ha estado marcada por la limitación de actividad que buena parte de los inmigrantes que recurrían al mismo tenían en sus permisos, comentan el responsable del plan, Jaime Caballero, y el técnico Carlos Arriazu. La regularización circunscribió las posibilidades de empleo de los extranjeros al sector del que presentaban oferta de trabajo. En estos momentos, esa traba está desapareciendo porque están llegando las primeras renovaciones, solicitadas desde marzo, en las que ya se abre la vía al trabajo en cualquier sector.
El 70% de las personas que recurren a este plan de Cruz Roja tienen entre 25 y 45 años y el 63 por ciento cuenta con, al menos, la Educación Secundaria, mientras que el 16 por ciento ha cursado estudios universitarios. En el caso concreto de las mujeres, el 80 por ciento de ellas posee cargas familiares, el 61% es de origen sudamericano, el 19%de raza negra y el 9% es marroquí. De ellas, sin cualificación llega el 12%.
Mientras que el equipo de Cruz Roja entiende que la formación es cada vez más tenida en cuenta para el acceso y el mantenimiento del puesto de trabajo, se encuentra con que ésta no siempre se valora lo suficiente. Y entre los que comienzan cursos siempre se produce alguna baja, fundamentalmente porque encuentran empleo, aunque este sea de corta duración. «La situación económica del perfil medio de los participantes hace muy complicado que cale el mensaje de la valoración de la formación como inversión», estiman desde el proyecto, si bien también mencionan sobre todo los problemas de conciliación como causa de abandono.
En lo que se refiere a mediación laboral, la entidad ha contactado con un centenar de empresas. De ellas, han recibido ofertas de 43. Pero la acumulación de participantes con el permiso limitado a "servicio doméstico" ha obligado este año a una readaptación para descongestionar la situación.