«Formo parte de las filas del PSOE, pero estoy en contra de los dirigentes actuales del partido; están atentando contra nuestra democracia, esa mano tendida a un grupo terrorista nos pasará factura». Gotzone Mora dice sin tapujos lo que piensa, pero asegura que dentro de su partido no todos pueden hacerlo: «Se está amordazando y comprando a los militantes para que no hablen».
La profesora de la UPV pide a Zapatero que «sea honesto consigo mismo, porque no lo está siendo con las siglas ni la base del PSOE». Además, asegura que la legalización de Batasuna, la aplicación de la transitoria cuarta -«que permite crear una institución que una Navarra y País Vasco»- y la autodeterminación, «están ya firmadas y consensuadas con ETA».
Tampoco apoya el proceso de diálogo Vidal de Nicolás. El poeta vasco está convencido de que «ETA estaba acabada» y denuncia que «no es normal que un Gobierno legítimo, democráticamente elegido, esté haciendo pactos o dialogando con una banda terrorista que nos ha causado tantos muertos». Ni siquiera está de acuerdo con la utilización del término 'proceso de paz', porque «esas palabras se utilizan cuando hay dos bandos enfrentados, pero aquí no había más que un bando que asesinaba y una sociedad que estaba atemorizada».
Las ausencias
El auditorio echó en falta la presencia de representantes del Gobierno central, así como de altos cargos de los estamentos premiados. Daniel Múgica, hijo del también asesinado Fernando Múgica, calificó la ausencia de «lamentable». En tono más jocoso, Vidal de Nicolás aseguró que «no les han dejado venir por miedo a que se contagien de algún demócrata como yo». Por su parte, a Gotzone Mora le hubiese gustado que recogiesen los premios militares, policías y guardias civiles de a pie, «de esos que se juegan la vida con nosotros».