Los trabajadores, preparados
Los antiguos empleados de Electrolux asumen que deberán formarse para responder a las exigencias de 'Rioja Sun Valley Energy'
Los empleados de la antigua factoría de Electrolux han recibido con alegría, pero también con un punto de escepticismo, el anuncio de la implantación de una nueva empresa en La Rioja. «Parece demasiado bonito como para ser verdad», cuenta Jesús Izquierdo, presidente del comité de empresa. Desde marzo, los 450 han abandonado paulatinamente las instalaciones de Fuenmayor, aunque todavía quedan 17 obreros en labores de mantenimiento y administración. Conforme han salido de la fábrica, la multinacional sueca ha afrontado los compromisos asumidos en el plan social, que se aprobó en octubre. Con su última nómina, los empleados cobraron el concepto correspondiente a las indemnizaciones. En conjunto, la empresa ha pagado 30 millones.
La llegada de 'Rioja Sun Valley Energy' ha devuelto la esperanza no sólo a los despedidos de Electrolux sino al conjunto de parados de La Rioja. Aunque por el momento, todos asumen que deberán formarse para afrontar los retos de la nueva compañía. «Los trabajadores hemos dejado claro que estamos dispuestos a hacer cursos», apunta Izquierdo. «De hecho, la mayoría ya los estamos haciendo», continúa. En este sentido se pronuncia también Pablo Sariego, secretario del comité de Electrolux. «El futuro pasa por la formación, y la gente lo ha asumido», explica el sindicalista, que recuerda la «joven edad media» de la plantilla de Electrolux. «Estamos preparados para adaptarnos a cualquier trabajo», subraya.
Los sindicatos ya han mostrado su predisposición a colaborar en los cursos de formación. «El trabajador está dispuesto a cualificarse», indica Carmelo Cabezón, secretario general de UGT. Pero no sólo deberán prepararse los antiguos trabajadores. La nueva compañía ofrecerá una cantidad importante de puestos para ingenieros riojanos, que tendrán que especializarse en energías renovables. «Aunque al principio haya americanos, a medio plazo requerirán gente de aquí», recuerda Carlos Ollero, de CCOO.