Estamos en un tiempo de desconstrucciones. Se han puesto de actualidad con lo que Albert Boadella llama la "esquizofrenia paranoide nacionalista". No exagera el dramaturgo catalán que juega a bufón al decir que su tribu ha enfermado y la promiscuidad étnica facilita el contagio. Más o menos, es lo mismo que dice el eminente hispanista Stanley G. Payne, que después de explicar, con pelos y señales sangrientas, cómo los políticos de la II República crearon las condiciones para ese otro accidente de Metro a escala nacional que llamamos Guerra Civil, estamos volviendo a las andadas. «España puede ser el primer país en desconstruirse en Occidente», nos advierte. ¿Por qué a un historiador se le presta menos atención que a un orador? Saber Historia cuesta más trabajo y más tiempo que echar un discurso.
Ahora están desconstruyendo al maquinista del convoy volcado. Quieren hacerle la segunda autopsia. Como a la reciente historia de España.