La tormenta era el tema de conversación en los pueblos afectados. Entre los cultivos perjudicados predomina la vid, el cereal y algunos productos hortícolas, pero el daño en las cepas es lo que más preocupa a los agricultores.
«Ha dejado todo destrozado» aseguró Saúl, un agricultor de Cordovín. «El que menos tendrá serán daños del 80%, pero los hay del 90 ó 100%», añadió. En su caso, la tormenta afectó fundamentalmente a la viña, ya que el cereal que cultiva se encuentra en otra zona, pero «al que se lo ha cogido lo ha arrasado». En el caso de la uva, «se lo ha llevado todo», dijeron los vecinos. Esta situación se repetía en otros municipios, como Cárdenas y Badarán, donde los afectados apuntaban que «sólo queda tratar para que no se pudran las parras para el próximo año».
En cuanto al cereal, apenas se había empezado a cosechar y el «que no lo ha hecho puede que no lo haga». En Cárdenas, Francisco reconocía que aún no había visto todas sus fincas: «Casi no quiero verlas; en el pueblo ha habido muchas pérdidas, todo está machacado». La mayoría de estos agricultores trabajaban sin seguro. En Cordovín, Saúl relató que desde hace tres años no aseguraba: «Estuve 15 o 20 años haciendo seguros, pero salía muy caro y no compensaba». «Nos habíamos confiado porque habían venido años de buen tiempo y nadie se esperaba algo así», explicó un antiguo labrador de Badarán. «Lo peor -continuó- es que cuando vienen buenas cosechas no valen nada».
Nada igual desde 1951
Otro veterano agricultor, Andrés Martínez, apuntaba que no había visto «nada igual desde el año 51». «Ha habido tormentas que han afectado a algunos majuelos, pero no como esta vez».