Los servicios secretos de Italia espiaron a periodistas que investigaban los secuestros de la CIA
El auto de detención de Marco Mancini, número dos de los servicios secretos italianos (SISMI), por ayudar a la CIA en el secuestro del ex-imán de Milán Abu Omar en el 2003 contiene otra acusación que el miércoles no trascendió pero ayer revelaba la prensa: el SISMI habría espiado «fraudulentamente» las llamadas de un conocido periodista de 'La Repubblica', primera cabecera italiana, que investigaba el caso y publicó varios reportajes que apuntaban a la implicación de la agencia de inteligencia en la operación. Omar, refugiado político egipcio y sospechoso de vínculos con el terrorismo islámico, fue capturado por la CIA y trasladado a la base norteamericana de Aviano, donde fue torturado e interrogado antes de ser entregado a las autoridades de Egipto, acción ilegal por la que la Fiscalía de Milán ha ordenado el arresto de 26 agentes de la CIA.
Además el reportero espiado, Giuseppe D'Avanzo, y otro colega de su diario habrían sido seguidos y vigilados sin orden judicial, según los fiscales. El periodismo italiano se vio ayer metido en el asunto, también de forma poco honorable pues otros dos periodistas son investigados por presunta obstrucción de las pesquisas. En efecto, dos reporteros del diario 'Libero', rotativo conservador de escasas ventas pero gran eco bajo la legislatura de Berlusconi, están acusados de estar a las órdenes del SISMI para sonsacar información a los fiscales de Milán.
La Eurocámara indaga
El Parlamento europeo decidió ayer prorrogar seis meses más el mandato de la comisión que ha estado investigando las actividades ilegales de la CIA en Europa tras los atentados del 11 de septiembre del 2001.