El carné por puntos afectará también a los coches oficiales? ¿Sí? Los agentes se quedarán sin cuadernillo a las primeras de cambio: multa por aquí, sanción por allí, me da igual que usted sea el viceconsejero, tres puntos menos. ¿No? En nuestras carreteras seguirá habiendo automovilistas de segunda, sometidos (con razón) a leyes restrictivas para intentar reducir la mortalidad de los accidentes, y conductores de primera, que aparcan donde les sale de las narices y circulan a 180 para llegar a tiempo a reuniones 'vitales'. Como si la Ejecutiva Regional del partido fuera más importante que volver a casa antes de que se acuesten los niños, por decir algo.
Alucinado me quedé el jueves pasado. Doce de la mañana. Esquina de Víctor Pradera con Avenida de Portugal, zona habitual de atascazos y centro neurálgico de las obras que nos maltratan a los logroñeses. Llega un Audi negro, con cristales tintados (qué sensación de importancia da ver sin poder ser visto), y aparca en doble fila, mientras el resto de los coches comienza a dar volantazos para evitar un choque seguro. Pasará algo, me digo, y espero un minuto. Sorpresa. Un consejero del Gobierno de La Rioja y su chófer bajan con paso firme y la cara sonriente y se dirigen al... Templo del Café, popular (va sin segundas) establecimiento de la zona. ¿Olé! Una vez más, los políticos como ejemplo para el resto de los ciudadanos.
Por Italia circulan 150.000 coches oficiales. Para ahorrar, el Gobierno de Romano Prodi ha decidido meter la tijera en el parque público de vehículos, que cuesta al año la impresionante cifra de 10.500 millones de euros. Por supuesto, se han levantado en armas los subsecretarios y consejeros, principales beneficiarios del asunto. Extrapolen la situación a La Rioja. ¿Quién renunciaría a este lujo que pagamos los ciudadanos? Yo me quedo con la actitud del presidente de Cantabria. Cuando va a La Moncloa, coge un taxi en el aeropuerto. ¿Pero no es de sentido común? asoto@diariolarioja.com