Alemania06 Ricardo volvió a ser el héroe de Portugal y el verdugo de los ingleses. Si hace dos años, en los cuartos de final de la Eurocopa, detuvo una pena máxima a Vassell y anotó el decisivo, en Gelsenkirchen rizó el rizo. El guardameta del Sporting de Lisboa estuvo inmenso al desviar los lanzamientos de Lampard, Gerrard y Carragher, que se dice pronto. Sólo consiguió batirle en esa dramática suerte Hargreaves y encima llegó a rozar el balón. Impartió una lección magistral. Primero fijó a los rivales con la mirada, luego les puso de los nervios con sus movimientos y, al final, les adivinó la intención. Uno a uno, los afamados ingleses caían en su trampa como inocentes.