Amancio Prada apadrinó la entrega del premio de poesía del Ateneo Riojano
El Ateneo fue ayer el escenario de la perfecta comunión entre música y palabra. La entrega de su premio de poesía contó con dos protagonistas principales: la ganadora, Begoña Abad de la Parte, y el cantante leonés Amancio Prada, que le hizo entrega del galardón. Después de una larga temporada ausente de los escenarios riojanos, Amancio Prada se está desquitando. «He hecho propósito para venir más a menudo», dijo en su antepenúltima visita. Desde entonces -la gira de su último disco le trajo al Bretón-, ha compartido el escenario de Actual con Agustín García Calvo y ahora ha vuelto para que el público disfrute de nuevo de su sensibilidad. Pero el del Bierzo anuncia más visitas: «Estudio la posibilidad de traer el Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz a alguna de las iglesias de Logroño». Entre nosotros, el músico y poeta se siente como en casa: «Tengo buenos amigos y, además, La Rioja me recuerda a mi tierra». ¿No será por el vino? «Por el vino también. Me produce gran ilusión cuando en la calle Laurel más de un bar vende vino del Bierzo. Ver que en el corazón de La Rioja se ofrece vino del Bierzo es un halago», dice con satisfacción.
Música y poesía van indisolublemente asociadas a la trayectoria de Amancio Prada, hasta el punto de que, entre las decenas de discos paridos en su dilatada carrera, sólo un libro de poesía -Emboscados- y un par de bandas sonorastienen entidad propia. Él lo explica así: «Toda mi experiencia musical es poética y toda mi experiencia poética es musical».
Las Meninas en tus ojos
La otra protagonista, Begoña Abad de la Parte, recibió el VI premio poesía del Ateneo Riojano por el poemario titulado Las Meninas en tus ojos. El jurado decidió otorgar dos accésit a Mariela Marcela Bazán y a Francisco José Delgado González, que presentaron los trabajos La vacuidad del espejo y Haikus por seguiriyas, respectivamente.
En una ocasión, en un recital una muchacha extremeña le entregó a Amancio Prada un poema, El mío rosal, que terminó llevando a un disco. Hoy, cuando el vate leonés abandone Logroño, quizá lleve en su zurrón un puñado de nuevas palabras a las que poner su música.