El Ateneo organiza un tenso debate sobre la pacificación en el País Vasco
Pocas veces había vivido el Ateneo Riojano un encuentro tan crispado como la charla de ayer. Cuatro invitados, en las antípodas ideológicas, debatieron sobre el alto el fuego anunciado por ETA en marzo y el posterior proceso de paz diseñado por el Gobierno del PSOE. Para unos, se trata de una oportunidad única e irrepetible de lograr el fin de la violencia en el País Vasco. Para otros, sólo es una trampa de la organización terrorista para doblegar a los demócratas. Los gritos y los insultos de algunos de los asistentes, que, como resaltaron los organizadores, no cumplieron los principios más elementales de los debates, tampoco ayudaron a calmar los ánimos.
El delegado de la Asociación de Víctimas del Terrorismo en La Rioja, Fernando San Martín, aseguró que la tregua de ETA sólo tiene un objetivo: su rearme para obtener réditos políticos. «El alto el fuego es un chantaje al Estado de Derecho que el Gobierno ha permitido», destacó San Martín. A su juicio, la tregua conllevará concesiones, como la legalización de Batasuna y el acercamiento de presos etarras al País Vasco.
Gotzone Mora, profesora de la Universidad del País Vasco y concejal socialista de Getxo amenazada por ETA, apoyó las opiniones de San Martín. «La palabra 'conflicto' es una invención para pagar un precio político», sostuvo Mora. «Nadie desea más que las víctimas el fin de la violencia, pero no que sea a costa del Estado de Derecho», continuó la edil del PSOE. «Los terroristas exigirán contraprestaciones (legalización de Batasuna, presos y territorialidad) porque han comprobado que este Gobierno es muy débil», agregó.
En el otro lado de la mesa, José María Aguirre, profesor de la Universidad de La Rioja y miembro de Elkarri, indicó que la solución al problema etarra pasa por «una mesa de partidos con todos, sin exclusiones, y por una consulta popular». En opinión de Aguirre, el alto el fuego tiene «bases sólidas». «Ha llegado la hora de una verdadera política de Estado», incidió el profesor, que acabó su primera intervención recordando que José María Aznar apeló, en 1999, a la «generosidad» para lograr que ETA dejara las armas. En esta línea, Luis Illoro, representante del Foro Social de La Rioja, resaltó la importancia del diálogo. «No es una debilidad, es una fortaleza», señaló. «Tras el 11-S y el 11-M, la posibilidad de que ETA vuelva a matar es más remota que nunca», subrayó.