Cajalón celebró su décimo aniversario en La Rioja con una fiesta en Riojafórum
Las palabras del presidente de la Caja Rural de Aragón, Bruno Catalán Sebastián,lo mismo que las del director general, el riojano de Cenicero Javier Hermosilla, fueron harto expresivas. Vinieron a decir que Cajalón llegó a La Rioja hace diez años para cooperar a su progreso. Ya lo dijo Homero: «Llevadera es la labor cuando muchos comparten la fatiga». Es decir, que bienvenida fue la caja aragonesa a la región más bancarizada de Europa. Al fin y al cabo el progreso en su conjunto pertenece a todos. Para celebrarlo acudieron a Riojafórum los máximos responsables de la institución, varios políticos de aquí, muchos empleados de la Caja, y algunos de sus más distinguidos clientes, principalmente riojanos. No faltó el director de Cajalón en La Rioja José Ángel Pérez.
Por parte del Gobierno riojano, la vicepresidenta, Aránzazu Vallejo, el consejero de Hacienda y Empleo, Juan José Muñoz, el de Vivienda, Antonino Burgos, el de Agricultura y Desarrollo Económico, Javier Erro, y el de Educación y etcétera, etcétera, Luis Alegre. Eso, alegría. Alegría y mejor vestir. Casi de gala, el director general de Transportes, Ángel Salinas; de supergala, el empresario de Alfaro Mario Rivero, y Luisamari Echau, que departieron unos minutos con Tomás Martínez, su alcalde.
El reconocido financiero Víctor Fernández Aldana (elegantísima y discreta camisa), accedió al recinto con José Luis Lázaro. El concejal de Logroño Javier Bañares entró al paraninfo igualmente impecable. Correcto y más que correcto, el presidente de la FER, Julián Doménech. Tras él entraron al recinto Carlos Maguregui, Irache Iriarte, Ramón Roy, Ángel Bautista, Pedro José Espuelas, Marian Eguizábal y Silvia Castillo, todos empleados de Cajalón. ¿Trajes de corte clásico? Rafael Gil y Eduardo Aísa. Luis Ilarraza, silencioso, eligió la última fila. El acto comenzó con tibiedad hasta que la presentadora, Marisa Salcedo, impulsó a la «clac» con unos tímidos -casi pícaros- aplausos. A partir de ahí el ánimo creció y el río se hizo mar; otro mar de Aragón en La Rioja.