Un veterano de la Administración riojana
El sustituto de Pedro Soto al frente de la cartera más complicada del gabinete que preside Sanz es José Ignacio Nieto, un veterano de la Administración que acabó como alto cargo de la Consejería de Salud procedente de Administraciones Públicas, donde sus relaciones con el consejero Alberto Bretón habían conocido algún momento de tensión. Por una de esas paradojas de la vida, quien ahora se prepara para volver junto a Bretón es el propio Pedro Soto, técnico de la Administración de profesión, una vez concluida (por el momento) su dedicación a la política.
En este viaje de ida y vuelta, Nieto alcanza la cúspide de su carrera funcionarial y sale del perfil bajo que hasta ahora había logrado mantener, a pesar de la relevancia de los cargos que ha ido desempeñando. En Salud ha ocupado distintos puestos: ha sido director general de Recursos Humanos Sanitarios y gerente del SERIS, aunque se inició en la Consejería como secretario general técnico, un nombramiento que encajaba bien con su perfil: Nieto es licenciado en Derecho y pertenece al cuerpo de los llamados 'TAG', los técnicos de administración general que forman la élite funcionarial riojana.
De la burocracia pasó al mundo de la política cuando aceptó la Dirección General de Función Pública. Era 1999. De entonces arranca cierta fama de hombre dialogante y flexible, en las antípodas de Pedro Soto. De ahí que su nombramiento pueda entenderse como un guiño hacia los distintos colectivos con razones para sentirse enemistados con la cúpula de Salud durante el mandato del consejero recién relevado. Nieto presume de buena cintura política; un estilo acreditado durante aquellas difíciles negociaciones para la transferencia sanitaria, que le tocó lidiar desde su antiguo puesto al frente de Función Pública. Entonces logró firmar la paz con los trabajadores del extinto Insalud, cuya integración en el nuevo SERIS no resultó finalmente tan complicada como se preveía.
No se trata, sin embargo, de una impresión compartida por los dirigentes sindicales, que conservan una opinión más crítica de su interlocutor en tantas negociaciones. Para muchos de ellos, se trata de un representante del «ala más dura» del PP; otros lo consideran un simple burócrata, cuya gestión sospechan presidida por la continuidad y teledirigida por los dirigentes de la Consejería más próximos al mundo sanitario. Y hay quien, más contundente, ayer ya le había buscado un apodo: 'Nieto, El Breve'.