Con cierta guasa, el empleado isleño -se supone de sangre andaluza- inició así su escrito: «Nó ha sío una artá de difísil enterarno de lo sucedío y má o meno eztamo casi orientao». Pues bien, la réplica al funcionario le ha llegado en forma de multa, eso sí, 'simbólica'. ¿Dónde estará estipulada la sanción para este tipo de conducta? Si existe, ¿debería contemplarse en la misma norma que castigue la falta de humor?
Y como sólo hace cinco días que me han tocado la fibra de mis raíces riojanas, me pongo farruca y me imagino en mi buzón una misiva en la misma lengua en la que le llegó al funcionario. Pues sí, yo respondería a su eminencia en castellano antiguo, que para eso mi tierra es la de las Glosas Emilianenses, la de Gonzalo de Berceo, la cuna del castellano. Y como ahora estamos en una España hiperplural, plurilengual, plurirreligiosa y hasta pluriplural, yo reivindico el castellano antiguo como lengua oficial en La Rioja y cooficial en la nación de naciones y, porqué no, exijo la capitalidad de España para La Rioja, que para eso aquí nació su lengua; y que todo ello figure en el nuevo Estatuto riojano, pero en el preámbulo, y en todos sus títulos, y en las disposiciones transitorias y en las adicionales y todo bien CLA-RI-TO. Y si es preciso, que cambien la Constitución y deroguen la cédula real del 8 de mayo de 1561 en la que Felipe II, porque le salió de ahí, dedició trasladar la corte a Madrid. Por reclamar que no quede, que mi madre me dice que el que no llora no mama y yo ya he pedido bastante por hoy no sea que multen, que 'el fornax no estápara ciberas'.