El consejero de Vivienda, Obras Públicas y Transportes, Antonino Burgos, desmintió ayer las afirmaciones realizadas por la ministra sobre la ejecución de la primera parte del Plan de Vivienda 2005-2008, del que, según Burgos, «se ha ejecutado no el 60%», como aseguró Trujillo, «sino el 80%». Es decir, 1.754 de las 2.197 actuaciones previstas en La Rioja
Burgos consideró «triste» que una ministra «recurra a estas artimañas para tapar la incapacidad del Ministerio», ya que el plan «debía contar para su ejecución con 12 meses, y sólo cuenta con siete». «Lo más grave -advirtió- es que este año se repetirá la historia». Además, acusó también de «mentir» a Trujillo cuando manifestó que «los riojanos habían perdido financiación», puesto que «ni uno solo de los parámetros que contempla el Plan en La Rioja, se ha quedado sin financiación» y «tampoco ha habido transferencia de créditos a otras regiones».
Por su parte, el secretario general del PP de La Rioja, Carlos Cuevas, acusó a la ministra de protagonizar «actos de partido» en su visita a La Rioja y de «mentir y aprovecharse» del trabajo anterior realizado en diversas obras por el Gobierno central del PP. «Es bueno que vengan ministros, pero no es de recibo que Trujillo lo haga para entregar obras presupuestadas y tramitadas por el PP, como si las hubiera hecho ella». «Y lo haga además sin invitar al Gobierno regional, al que, al mismo tiempo, ha provocado y mentido. Lo que hizo el lunes fueron cuatro actos de partido», añadió.
«Cosas importantes»
Por su parte, el secretario general del PSOE de La Rioja, Francisco Martínez-Aldama, calificó como «positiva» la visita de Trujillo «porque anunció cosas importantes» y recordó al PP que «las obras las hacen los Gobiernos, contando con los recursos aportados por los ciudadanos, y no los partidos».
Asimismo, el dirigente socialista respaldó las palabras de la ministra en relación con el Plan de Vivienda porque el Gobierno de La Rioja «ni siquiera ha cumplido el convenio que él mismo firmó con el Gobierno de España». Según dijo, el Estado «está dispuesto a colaborar, pero el Ejecutivo regional debe dejar la bronca permanente que, al final, sólo perjudica a los ciudadanos. Es necesario un cambio radical y que olvide la confrontación».